Edmonton, 24 agosto.- La primera ministra de Alberta, Danielle Smith, descartó aplazar la votación prevista para octubre sobre el futuro de la provincia, pese al recrudecimiento de la guerra comercial entre Canadá y Estados Unidos y a los llamados a priorizar la unidad nacional.
Durante su programa de radio «Your Province Your Premier», Smith respondió a un ciudadano que preguntó si el actual enfrentamiento económico con Washington justificaba dejar de lado temporalmente el debate sobre la separación de Alberta.
La primera ministra sostuvo que el proceso continuará porque responde a una iniciativa ciudadana respaldada, según afirmó, por unas 700.000 firmas.
«Eso es lo que se votará el 19 de octubre», afirmó Smith, quien además reveló que ella misma votará por mantener a Alberta dentro de Canadá.
Smith dice que votará por permanecer en Canadá
La consulta incluirá dos opciones. Los ciudadanos podrán votar por mantener a Alberta dentro de Canadá o por iniciar un proceso para estudiar la salida de la provincia de la federación.
«Si quieres votar por permanecer (en Canadá), vota la opción uno. Esa es la que yo voy a votar», explicó Smith.
La dirigente conservadora defendió la necesidad de conocer qué quieren realmente los habitantes de Alberta y aseguró que su Gobierno está logrando avances en sus relaciones con Ottawa.
Smith destacó, entre otros asuntos, la reversión de algunas políticas federales y la colaboración con el Gobierno de Mark Carney para impulsar la construcción de un nuevo oleoducto.
«No todo es perfecto, no todo está resuelto, pero sin duda vamos por el buen camino», afirmó.
La primera ministra también se declaró «profundamente decepcionada» por el fracaso de las negociaciones comerciales con Estados Unidos y respaldó públicamente a Carney ante la escalada de las tensiones con Washington.
La guerra comercial reabre el debate sobre la unidad
El debate sobre Alberta se produce mientras Carney endurece su discurso frente a Estados Unidos. Tras el fracaso de las negociaciones comerciales, el primer ministro afirmó que Canadá está siendo atacado económicamente.
En este contexto, el líder del Parti Québécois (PQ), Paul St-Pierre Plamondon, anunció que su partido no impulsará un referéndum sobre la soberanía de Quebec mientras Donald Trump continúe en la Casa Blanca.
El dirigente independentista considera que posponer la consulta permitirá a su formación desarrollar una campaña centrada en sus propuestas y no en el impacto de la política estadounidense.
Alberta, sin embargo, mantiene su calendario.
Las dos peticiones que dieron origen a la consulta
Smith se refirió a dos peticiones ciudadanas relacionadas con el debate sobre el futuro constitucional de Alberta.
Una de ellas fue impulsada por el ex viceprimer ministro provincial Thomas Lukaszuk, a través del movimiento Forever Canadian, que reunió unas 404.000 firmas.
Lukaszuk ha cuestionado que esas firmas sean utilizadas para justificar una consulta sobre la separación, ya que su organización no buscaba promover un referéndum independentista.
«Nuestra cuestión no es el referéndum», afirmó anteriormente.
La segunda iniciativa fue promovida por Stay Free Alberta y planteaba directamente una consulta sobre la posibilidad de abandonar Canadá.
Desde la oficina de Smith defendieron que la pregunta que aparecerá en la papeleta combina ambas posiciones y que la incorporación de la opción favorable a permanecer en Canadá responde a las peticiones firmadas por unos 700.000 habitantes.
El NDP llama a mantener unido al país
El líder del NDP de Alberta, Naheed Nenshi, se sumó a los llamados a la unidad nacional ante la crisis comercial.
«El equipo de Canadá debe permanecer unido ahora más que nunca», afirmó Nenshi, quien pidió proteger a los trabajadores y empresas del país y defender la soberanía económica canadiense.
El dirigente aseguró que los habitantes de Alberta son «canadienses orgullosos» y sostuvo que la provincia está preparada para trabajar junto al resto del país frente a las presiones económicas de Estados Unidos.
La votación del 19 de octubre se convertirá así en un nuevo capítulo del histórico debate sobre el encaje de Alberta dentro de Canadá, en un momento marcado además por una de las mayores disputas comerciales entre Ottawa y Washington.







