Toronto, 20 agosto.- La primera ministra de Quebec, Christine Fréchette, advirtió que las negociaciones comerciales entre Canadá y Estados Unidos están “lejos de terminar” y reclamó al primer ministro Mark Carney más información sobre el contenido del acuerdo en negociación antes de determinar si protege adecuadamente a sectores estratégicos de la provincia.
Fréchette señaló que necesita conocer los detalles del posible pacto para evaluar sus consecuencias sobre la industria láctea y forestal de Quebec, dos sectores que podrían verse afectados por las condiciones que Ottawa acuerde con Washington.
“Falta información antes de que pueda tomar las decisiones correctas para garantizar que los quebequenses estén protegidos. Estoy a la espera de aclaraciones del señor Carney”, afirmó Fréchette en un mensaje publicado en redes sociales a última hora del miércoles.
La posición de la primera ministra provincial también introduce un elemento de incertidumbre sobre una de las condiciones que Washington habría planteado durante las negociaciones: el regreso de las bebidas alcohólicas estadounidenses a los establecimientos comerciales de Canadá.
Fréchette rechazó la posibilidad de restablecer rápidamente esos productos en Quebec y dejó claro que la decisión corresponde exclusivamente al Gobierno provincial y a la Société des alcools du Québec (SAQ), entidad que controla la mayor parte de las ventas minoristas de vino y licores en la provincia.
Quebec mantiene el control sobre la venta de alcohol
El primer ministro de Nueva Escocia, Tim Houston, indicó que Carney pidió a los líderes provinciales durante una reunión el miércoles que permitieran nuevamente la venta de bebidas alcohólicas estadounidenses como parte de los esfuerzos para avanzar en el acuerdo comercial.
La Casa Blanca ha señalado que el entendimiento en negociación incluye un compromiso de Canadá para abordar las restricciones impuestas a los productos alcohólicos estadounidenses. Sin embargo, Carney no tiene autoridad para ordenar a las provincias que levanten esas medidas.
Ocho de las diez provincias canadienses mantienen actualmente restricciones o prohibiciones sobre la venta de alcohol estadounidense. Las medidas fueron adoptadas como represalia por los anteriores aranceles impuestos por la Administración de Donald Trump a productos canadienses.
Ontario representa uno de los mercados más importantes en esta disputa. Antes de retirar los productos estadounidenses de sus establecimientos, la LCBO, la empresa provincial encargada de la venta de alcohol, comercializaba cerca de 1.000 millones de dólares canadienses anuales en bebidas procedentes de Estados Unidos.
Houston y otros primeros ministros provinciales han expresado respaldo a la dirección de las negociaciones, aunque el líder de Nueva Escocia advirtió que una cosa es permitir nuevamente la venta de productos estadounidenses y otra muy distinta conseguir que los consumidores canadienses vuelvan a comprarlos.
Preocupación por el sector lácteo
Otro de los principales puntos de atención para Quebec es el futuro del sistema canadiense de gestión de la oferta de productos lácteos.
Canadá permite actualmente la entrada de determinadas cantidades de productos lácteos estadounidenses con aranceles reducidos. Cuando las importaciones superan los límites establecidos, se aplican tarifas considerablemente más elevadas.
Washington considera que este sistema limita el acceso de los productores estadounidenses al mercado canadiense y ha presionado a Ottawa para modificarlo.
El presidente Trump ha asegurado que Canadá aceptó eliminar aranceles sobre productos agrícolas estadounidenses, aunque todavía no se conocen todos los detalles de las concesiones contempladas en el acuerdo.
El ministro canadiense responsable de las negociaciones comerciales con Estados Unidos, Dominic LeBlanc, aseguró que el sector agrícola estará protegido y que Ottawa ha mantenido una posición firme durante las conversaciones.
Fréchette enfrenta presión política
La postura de la primera ministra de Quebec también tiene una dimensión política. La Coalition Avenir Québec, partido de Fréchette, se prepara para unas elecciones provinciales previstas para octubre, por lo que cualquier concesión relacionada con la producción láctea, la industria forestal o la venta de alcohol estadounidense podría tener consecuencias electorales.
Aunque Quebec no dispone de poder de veto sobre un acuerdo comercial negociado por el Gobierno federal, sí conserva amplias competencias sobre determinadas políticas provinciales, entre ellas la comercialización de bebidas alcohólicas.
Por ello, Fréchette busca conocer con precisión qué compromisos asumirá Ottawa antes de decidir si Quebec está dispuesto a modificar las medidas adoptadas contra los productos estadounidenses.
Mientras tanto, Canadá y Estados Unidos continúan negociando contrarreloj. Los aranceles estadounidenses sobre importaciones canadienses por unos 20.000 millones de dólares fueron aplazados hasta las 12:01 del sábado, mientras ambos gobiernos intentan cerrar un acuerdo que reduzca la presión comercial.








