Ottawa, 17 Agosto.- El primer ministro canadiense, Mark Carney, afirmó que las negociaciones de última hora con Estados Unidos para evitar una nueva ronda de aranceles se encuentran en una etapa “muy delicada e intensa”, mientras ambos países buscan alcanzar un acuerdo antes del plazo previsto para la entrada en vigor de las nuevas medidas.
Carney señaló que espera tener una conversación con el presidente estadounidense, Donald Trump, durante las próximas 48 horas, antes del 19 de agosto, fecha establecida para la posible aplicación de nuevos gravámenes a productos canadienses.
“Estamos inmersos en negociaciones muy delicadas e intensas; este no es el momento de negociar en público”, afirmó Carney en francés durante una comparecencia ante periodistas en St. John’s, Terranova y Labrador.
El primer ministro canadiense aseguró, sin embargo, que Ottawa está negociando desde una posición que considera favorable y que su Gobierno se encuentra preparado para distintos escenarios.
“Tengo planes para cualquier situación que pueda surgir”, respondió Carney al ser consultado sobre una eventual respuesta canadiense si no se alcanza un acuerdo con Washington.
Canadá busca reducir los aranceles existentes
Las conversaciones entre ambos países no se limitan a impedir los nuevos aranceles previstos bajo la Sección 338 de la legislación comercial estadounidense. Canadá también intenta conseguir una reducción significativa de los gravámenes que Estados Unidos mantiene bajo la Sección 232 sobre sectores como el acero, aluminio, automóviles y madera.
Durante las últimas tres semanas, el ministro canadiense de Comercio entre Canadá y Estados Unidos, Dominic LeBlanc, y la principal negociadora comercial canadiense, Janice Charette, han mantenido conversaciones con el representante comercial estadounidense, Jamieson Greer.
LeBlanc y Charette se reunieron este lunes en Washington con Greer y el secretario de Comercio estadounidense, Howard Lutnick. El encuentro duró aproximadamente una hora y 45 minutos y fue la reunión de mayor duración entre los responsables de ambos países desde que comenzaron estas conversaciones.
Una fuente familiarizada directamente con las negociaciones indicó que el encuentro podría haber sido la última reunión a nivel ministerial antes de que Carney y Trump intervengan directamente para definir los próximos pasos.
Tras la reunión, LeBlanc se limitó a señalar que las negociaciones continuarán.
“Vamos a seguir trabajando; nuestro trabajo aún no ha terminado”, declaró ante periodistas en Washington.
Washington exige concesiones a Canadá
El principal desafío para alcanzar un acuerdo está relacionado con las concesiones que cada Gobierno está dispuesto a realizar.
La administración Trump pretende que las bebidas alcohólicas estadounidenses vuelvan a estar disponibles en las tiendas provinciales canadienses. Washington también reclama el levantamiento de los aranceles de represalia aplicados por Canadá a determinados automóviles estadounidenses y cambios en el sistema canadiense de asignación de cuotas para los productos lácteos.
Ottawa, por su parte, busca que Estados Unidos retire la amenaza de nuevos aranceles bajo la Sección 338, que podrían elevar hasta el 50 % los gravámenes sobre una amplia variedad de productos canadienses a partir del 19 de agosto.
El Gobierno de Carney también pretende obtener reducciones importantes en los aranceles que afectan a sectores canadienses que llevan más de un año enfrentando las medidas comerciales impulsadas por Trump.
El representante comercial estadounidense, Jamieson Greer, ha insistido en varias ocasiones en que Washington no contempla abandonar completamente su actual régimen arancelario.
Crece el temor a una nueva escalada comercial
Las negociaciones también enfrentan obstáculos a nivel provincial. Según fuentes conocedoras del proceso, los negociadores canadienses temen que los nuevos aranceles estadounidenses terminen entrando en vigor debido, entre otros factores, a la negativa de varias provincias a eliminar las restricciones sobre la venta de alcohol estadounidense.
La posibilidad de conseguir una reducción adicional de los aranceles sobre sectores estratégicos, como la industria maderera, también continúa sin avances suficientes.
A pesar de las dificultades, Erin O’Toole, integrante del comité asesor de Carney para las relaciones entre Canadá y Estados Unidos, afirmó que Ottawa ha conseguido algunos avances durante las conversaciones.
O’Toole explicó que ahora la cuestión central es determinar si Trump aceptará las reducciones arancelarias negociadas por Greer y si esas condiciones serán consideradas suficientes por las industrias canadienses más afectadas.
“No vamos a aceptar sin más lo que nos propongan. Tenemos que forjar un acuerdo que sea justo para los trabajadores canadienses y beneficioso para nuestra economía”, afirmó.
El exlíder conservador advirtió además que, si los aranceles del 50 % entran en vigor esta semana, Canadá podría verse obligado a responder con nuevas medidas comerciales contra Estados Unidos.
“Lo miope de los aranceles es que dan lugar a guerras de represalias. Perjudican tanto a las economías como a los trabajadores. Así que esperemos poder evitarlo”, señaló.
Mientras se acerca el plazo del 19 de agosto, la posible conversación entre Carney y Trump podría convertirse en el último intento político para evitar una nueva escalada comercial entre los dos principales socios económicos de América del Norte.








