Kiev, 25 de junio de 2026.- El presidente de Ucrania, Volodymyr Zelenskyy, afirmó este jueves que Rusia está trasladando una parte significativa de sus sistemas de defensa antiaérea hacia objetivos prioritarios como Moscú, en respuesta al incremento de ataques ucranianos con drones de largo alcance contra infraestructuras estratégicas en territorio ruso.
Según el mandatario ucraniano, esta reorganización militar dejaría otras regiones de Rusia más expuestas, mientras el Kremlin concentra sus recursos en proteger la capital y otras instalaciones sensibles.
Ataques ucranianos alcanzan refinerías en el interior de Rusia
Zelenskyy aseguró que las fuerzas ucranianas han golpeado recientemente dos refinerías de petróleo en la ciudad de Ufa, ubicada a unos 1.500 kilómetros del frente, así como un depósito de combustible en la región de Krasnodar, a unos 300 kilómetros de Ucrania.
Estos ataques forman parte de una campaña aérea intensificada por Kiev contra infraestructuras energéticas y militares rusas, con el objetivo de debilitar la logística del ejército de Moscú y su capacidad operativa en la guerra.
Reubicación de sistemas antiaéreos hacia Moscú y Crimea
El presidente ucraniano señaló que el Kremlin estaría reforzando la defensa de Moscú, así como de zonas estratégicas como Valdái —donde se encuentra una residencia del presidente ruso, Vladimir Putin— y el puente de Kerch, una infraestructura clave que conecta Rusia con Crimea.
Zelenskyy afirmó que “decenas de lanzadores” de sistemas antiaéreos habrían sido redistribuidos desde otras regiones del país hacia estos puntos críticos, en un intento de proteger infraestructuras consideradas prioritarias por el Kremlin.
Las autoridades rusas no han confirmado estas afirmaciones y la información no ha podido ser verificada de forma independiente.
Drones de largo alcance alteran el equilibrio del conflicto
En los últimos meses, Ucrania ha intensificado el uso de drones de largo alcance capaces de alcanzar objetivos situados a más de 1.500 kilómetros del frente de combate, incluyendo Moscú y San Petersburgo.
Según el análisis ucraniano, estos ataques han provocado interrupciones en el suministro energético y generado presión sobre la logística militar rusa, obligando a una redistribución de recursos defensivos.
Zelenskyy sostuvo que esta estrategia forma parte de una operación planificada para aumentar la presión sobre Rusia y forzar una eventual negociación de paz en términos favorables para Kiev.
Rusia y Ucrania intensifican ataques mutuos
En paralelo, el Ministerio de Defensa ruso informó que sus sistemas de defensa aérea habrían derribado más de 260 drones ucranianos en una sola noche, mientras que Moscú también lanzó nuevos ataques con misiles y drones contra territorio ucraniano.
En la región de Sumy, un ataque ruso alcanzó una gasolinera, provocando varios heridos, mientras que en Zaporiyia se registraron daños similares en instalaciones energéticas civiles.
Tensión creciente en múltiples frentes
El conflicto también se extiende a la frontera norte de Ucrania, donde Kiev ha reforzado sus posiciones ante la posible implicación de Bielorrusia en la guerra, mientras continúan las operaciones militares en el este y sur del país.
Analistas internacionales advierten que la intensificación de los ataques con drones y la reconfiguración de defensas aéreas reflejan una nueva fase del conflicto, caracterizada por ataques de largo alcance y una mayor presión sobre infraestructuras estratégicas en ambos lados.








