Ottawa, 2 de junio de 2026.- El primer ministro de Canadá, Mark Carney, defendió este martes la estrategia económica de su gobierno pese a que los últimos datos oficiales confirman que el país ha entrado en una recesión técnica, tras registrar una contracción del Producto Interno Bruto (PIB) durante dos trimestres consecutivos.
Durante una rueda de prensa en Ottawa, Carney reconoció que la economía canadiense atraviesa desafíos importantes, aunque evitó utilizar el término “recesión” y centró su mensaje en la necesidad de fortalecer las bases económicas del país a largo plazo.
“Este gobierno ha estado sentando las bases para una economía canadiense más fuerte, más resiliente y más independiente”, afirmó el mandatario al ser consultado directamente por periodistas sobre el estado actual de la economía.
El primer ministro sostuvo que su administración está impulsando cambios estructurales destinados a reforzar la competitividad de Canadá, incluyendo inversiones estratégicas, reformas en la gestión gubernamental, el desarrollo de grandes proyectos de infraestructura y la expansión de acuerdos comerciales con nuevos socios internacionales.
Los datos confirman una recesión técnica
Las declaraciones de Carney se producen pocos días después de que Statistics Canada publicara cifras que muestran una ligera caída de la actividad económica durante dos trimestres consecutivos, una situación que tradicionalmente cumple con la definición técnica de una recesión.
Sin embargo, el gobierno insiste en que la situación debe analizarse con una perspectiva más amplia y que los indicadores económicos presentan matices que no pueden resumirse únicamente en la evolución del PIB.
Carney explicó que parte de la desaceleración económica responde a decisiones adoptadas deliberadamente por su gobierno, entre ellas la reducción de los niveles de inmigración y una política de mayor disciplina fiscal para contener el gasto público.
“Existe cierta inestabilidad en la forma en que se están realizando las inversiones, pero al mismo tiempo estamos viendo cómo se sientan las bases para una economía más fuerte y resiliente”, señaló.
El Banco de Canadá pide cautela
La visión del gobierno fue respaldada parcialmente por la subgobernadora sénior del Banco de Canadá, Carolyn Rogers, quien compareció el lunes ante un comité de la Cámara de los Comunes.
Rogers advirtió que los analistas y la ciudadanía deben evitar sacar conclusiones precipitadas basadas exclusivamente en la evolución del PIB.
“Dos trimestres consecutivos de contracción anualizada del PIB cumplen con una definición de recesión, pero el simple hecho de tener que anteponer el término ‘técnico’ indica que hay que ir más allá de ese único indicador”, afirmó la funcionaria.
Los responsables monetarios señalan que otros factores, como el comportamiento del empleo, la inversión empresarial, el consumo de los hogares y la estabilidad financiera, también deben considerarse para evaluar la verdadera salud de la economía canadiense.
La oposición aumenta la presión sobre el gobierno
Mientras el Ejecutivo intenta transmitir confianza, la oposición conservadora ha intensificado sus críticas.
El líder del Partido Conservador, Pierre Poilievre, solicitó la celebración de un debate de emergencia en la Cámara de los Comunes para abordar el deterioro de la economía y el impacto que la desaceleración podría tener sobre las familias y las empresas canadienses.
No obstante, la petición fue rechazada el lunes por el presidente de la Cámara, impidiendo por el momento una discusión parlamentaria extraordinaria sobre el tema.
Crece la incertidumbre económica
La confirmación de la recesión técnica llega en un contexto marcado por la desaceleración del crecimiento global, la moderación del consumo interno y las preocupaciones sobre la productividad canadiense.
Aunque el gobierno de Carney insiste en que las medidas adoptadas permitirán construir una economía más sólida y menos dependiente de factores externos, economistas y analistas seguirán observando de cerca los próximos indicadores para determinar si Canadá enfrenta una desaceleración temporal o el inicio de una crisis económica más profunda.







