Redacción Entretenimiento, 1 jun.- El fenómeno de Sydney Sweeney trasciende la pantalla. La intérprete, mundialmente reconocida por su papel de Cassie Howard en la serie de HBO Euphoria, ha construido antes de los 30 años una fortuna estimada en torno a los 40 millones de dólares, impulsada por una combinación de salarios en cine y televisión, contratos publicitarios y proyectos empresariales.

El ascenso económico de Sweeney refleja la rápida transformación de su carrera en Hollywood. Tras comenzar con papeles secundarios en producciones como The Handmaid’s Tale o Sharp Objects, su salto definitivo llegó con The White Lotus y especialmente con Euphoria, donde su popularidad se disparó a nivel global.

En sus inicios, la actriz habría cobrado alrededor de 25.000 dólares por la primera temporada de Euphoria, cifra que se multiplicó hasta aproximadamente 350.000 dólares en la segunda entrega, según estimaciones del sector. Su proyección internacional le permitió renegociar contratos y posicionarse entre las intérpretes jóvenes mejor pagadas de la industria.

El cine también ha sido clave en su expansión financiera. Películas como Anyone But You le reportaron varios millones de dólares entre salario base y funciones como productora ejecutiva, mientras que otros proyectos como Madame Web o Immaculate añadieron ingresos adicionales a su creciente patrimonio.

A ello se suma un potente portafolio de acuerdos publicitarios con marcas globales como Armani Beauty, Samsung o Ford, que han convertido su imagen en un activo comercial de alto valor. Estas colaboraciones han sido determinantes para consolidar su presencia más allá de la actuación.

En paralelo, Sweeney ha dado el salto al mundo empresarial con el lanzamiento de su marca de lencería “Syrn”, un proyecto con el que busca competir en un sector dominado por otras celebridades del entretenimiento y la moda. El emprendimiento ha tenido una fuerte demanda inicial en el mercado estadounidense.

La diversificación de ingresos ha sido decisiva en su crecimiento financiero. En apenas dos años, su patrimonio habría pasado de unos 10 millones de dólares a cerca de 40 millones, consolidando a Sweeney como una de las figuras más influyentes y rentables de la nueva generación de Hollywood.

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