Vancouver, 23 de mayo.- La expectativa por la llegada de la 2026 FIFA World Cup a Canadá ha comenzado a chocar con la realidad económica para muchos aficionados, que denuncian que el precio de las entradas y del alojamiento en Vancouver está alejando a parte del público del evento.
Chris Van Brockhoven, un aficionado británico que planeaba viajar a la ciudad para asistir a partidos del torneo, aseguró que su grupo quedó “estupefacto” al ver el coste de las entradas. Según explicó, en plataformas de reventa algunos boletos alcanzan valores cercanos a los 2.000 dólares, una cifra que considera desproporcionada incluso comparada con abonos de temporada en el fútbol inglés.
“Es imposible justificar ese gasto”, señaló, tras confirmar que él y sus amigos participaron en los sorteos oficiales de la FIFA pero no lograron acceder a precios más asequibles.
El torneo, que se celebrará en 16 ciudades de Canadá, Estados Unidos y México, ha generado una fuerte demanda anticipada de alojamiento y entradas. En Vancouver, una de las sedes canadienses, expertos advierten que el principal obstáculo para los visitantes no es solo el precio de los boletos, sino también el incremento del coste de la estancia.
El profesor de la Escuela de Negocios Sauder de la Universidad de Columbia Británica, Jarrett Vaughan, explicó que el mercado hotelero ya es de por sí elevado en la ciudad, y que la llegada del evento ha intensificado aún más la presión sobre los precios.
“El alojamiento en Vancouver es caro incluso sin eventos masivos. Con el Mundial, la demanda empuja los precios todavía más arriba”, señaló.
El debate también se extiende al mercado de alquileres a corto plazo, donde las regulaciones locales exigen que las viviendas sean residencia principal del anfitrión y cuenten con licencias específicas, lo que ha reducido la oferta legal y ha impulsado alternativas informales en redes sociales.
Según Vaughan, este escenario ha favorecido la aparición de un mercado paralelo de alquileres no regulados, especialmente en plataformas como Facebook, donde algunos propietarios intentan rentabilizar sus viviendas durante el torneo.
Las autoridades turísticas, sin embargo, mantienen una visión más optimista. Destination Vancouver reconoció una caída del 20 % en las reservas hoteleras para junio en comparación con el año anterior, aunque confía en una recuperación de última hora a medida que se acerque el inicio del torneo.
Mientras tanto, algunos aficionados que ya han asegurado su viaje intentan adaptarse a los altos costes. Van Brockhoven, por ejemplo, explicó que su grupo reservó alojamiento con antelación, lo que les permitió acceder a tarifas relativamente más moderadas, aunque aún elevadas.
A pesar de las dificultades, muchos visitantes planean mantener sus viajes y aprovechar las zonas de aficionados y eventos paralelos organizados en la ciudad.
Vancouver albergará partidos del torneo junto con Toronto, en el marco de una edición ampliada del Mundial que contará con 48 selecciones y 104 encuentros en total.
Para algunos seguidores, sin embargo, la experiencia ya no depende solo del fútbol, sino también de la capacidad económica para poder vivirlo desde dentro del estadio.







