Montreal, 21 de mayo.- Un informe policial obtenido por la revista Us Weekly ha revelado nuevos detalles sobre el arresto de la cantante Britney Spears ocurrido el pasado 4 de marzo en el condado de Ventura, California, en un caso relacionado con presunta conducción bajo los efectos del alcohol y medicamentos.

Según el documento, la intervención policial se produjo tras una llamada anónima que alertaba de un vehículo que circulaba a alta velocidad y realizando maniobras erráticas cerca de la residencia de la artista. Los agentes informaron haber observado el automóvil invadiendo de forma repetida el carril contiguo antes de proceder a la detención.

Durante la parada, el informe señala que los oficiales detectaron un “olor característico a alcohol” procedente del vehículo. Spears habría reconocido haber consumido una mimosa de champán varias horas antes del incidente.

El test de alcoholemia practicado posteriormente arrojó un resultado de 0,06%, por debajo del límite legal de California, fijado en 0,08%. Sin embargo, el informe también detalla la presencia de medicamentos recetados que la cantante habría admitido haber consumido ese mismo día, entre ellos fármacos utilizados como estabilizadores del ánimo, antidepresivos y tratamientos para el TDAH.

El documento recoge además declaraciones atribuidas a la artista durante la intervención, así como su resistencia inicial a salir del vehículo, alegando preocupaciones previas por situaciones de acoso. Finalmente, accedió a cooperar tras varios minutos de conversación con los agentes.

El informe describe signos físicos como ojos enrojecidos, dilatación pupilar y dificultades en la coordinación, elementos que llevaron a los agentes a sospechar una posible alteración por sustancias, pese a los resultados del alcoholímetro.

Tras la detención, Spears fue trasladada a dependencias policiales y posteriormente a un centro médico para la extracción de sangre. El informe también indica que la artista fue evaluada por sospechas de conducción bajo influencia de alcohol y/o drogas.

El caso derivó posteriormente en un proceso judicial en el que la fiscalía del condado de Ventura ofreció un acuerdo de culpabilidad reducido, conocido como “wet reckless”, que implica sanciones menores y la realización de programas de rehabilitación. El acuerdo fue finalmente aceptado, lo que permitió desestimar el cargo inicial de DUI.

Tras el incidente, un portavoz de la cantante calificó lo ocurrido como un “episodio desafortunado” y señaló que la artista se encontraba en un proceso de recuperación personal. Posteriormente, Spears habría ingresado en rehabilitación y cumplido con las condiciones establecidas por el tribunal.

El caso ha vuelto a situar a la artista en el foco mediático, reavivando el debate sobre su situación personal, su salud y la presión pública que ha rodeado su vida en los últimos años.

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