La Paz, 19 mayo.- Expresidentes de la Iniciativa Democrática de España y las Américas (Grupo IDEA) expresaron este lunes su preocupación por la creciente ola de protestas y los pedidos de renuncia que enfrenta el presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, en medio de una escalada de tensión social que ya afecta a varias regiones del país.

En una carta abierta, 31 exmandatarios —entre ellos los bolivianos Jeanine Áñez (2019-2020) y Jorge “Tuto” Quiroga (2001-2002)— solicitaron a la Organización de Estados Americanos (OEA) y a España que “vigilen las protestas” en Bolivia, al advertir sobre una posible “manipulación política de la protesta social” que, según afirman, podría afectar la estabilidad institucional del país.

“Urgimos a los gobiernos democráticos de España y las Américas a mantenerse vigilantes y al secretario general y al Consejo Permanente de la Organización de los Estados Americanos a disponer las medidas de prevención que exige la Carta Democrática Interamericana”, señala el documento firmado también por expresidentes como Vicente Fox (México), Laura Chinchilla (Costa Rica), Mariano Rajoy (España), Iván Duque (Colombia) y Mauricio Macri (Argentina), entre otros.

El Grupo IDEA sostiene además que Bolivia cuenta con “un gobierno legítimo, producto del ejercicio soberano de la voluntad popular”, tras la victoria de Paz en el balotaje de noviembre con el 55 % de los votos.

Escalada de protestas y bloqueos en Bolivia

Bolivia atraviesa desde inicios de mayo una serie de protestas sociales que comenzaron con demandas sindicales relacionadas con aumentos salariales y el rechazo a una ley de reclasificación de tierras, pero que posteriormente evolucionaron hacia exigencias de renuncia del presidente.

El 6 de mayo, la Federación de Campesinos Túpac Katari inició un bloqueo indefinido de carreteras en el occidente del país, dejando prácticamente cercada a La Paz. A este movimiento se sumaron sectores de la Central Obrera Boliviana y organizaciones indígenas como los Ponchos Rojos.

En paralelo, simpatizantes del expresidente Evo Morales realizaron una marcha de 190 kilómetros que culminó en La Paz, donde confluyó con otros sectores como mineros cooperativistas y maestros rurales. Las protestas derivaron en episodios de violencia, con ataques a instituciones públicas, daños a estaciones del teleférico y saqueos en comercios.

Según el vocero presidencial José Luis Gálvez, se han detectado incluso llamados a portar armas durante las manifestaciones, aunque hasta el momento no se han registrado víctimas por armas de fuego.

Llamados internacionales y tensión política

El Gobierno de Bolivia ha insistido en mantener una vía de diálogo con sectores sindicales, pero ha endurecido su postura frente a los grupos que exigen la renuncia del mandatario, a quienes acusa de recibir financiamiento irregular, sin presentar pruebas públicas hasta ahora.

Por su parte, el ministro de Gobierno, Marco Antonio Oviedo, descartó la imposición de un estado de excepción, aunque anunció el refuerzo de operativos policiales y militares para contener posibles brotes de violencia.

La carta del Grupo IDEA también advierte sobre el deterioro de la situación humanitaria, señalando escasez de alimentos y productos básicos en La Paz debido al bloqueo prolongado de carreteras.

De acuerdo con la Administradora Boliviana de Carreteras, este martes se registraban al menos 32 puntos de bloqueo en los departamentos de La Paz, Oruro y Cochabamba, diez más que el día anterior, lo que agrava el impacto de la crisis.

A pesar de los llamados de mediación de la Defensoría del Pueblo y organizaciones de derechos humanos, el conflicto continúa intensificándose en un escenario político cada vez más polarizado.

Publicidad