Kiev, 6 de mayo.- Rusia lanzó una oleada masiva de drones y misiles contra Ucrania durante la noche, ignorando el alto el fuego unilateral anunciado por Kiev, en un nuevo episodio de escalada en la guerra que ya entra en su quinto año tras la invasión a gran escala.
Según el ministro de Exteriores ucraniano, Andrii Sybiha, las fuerzas rusas desplegaron 108 drones y tres misiles, en ataques que se prolongaron desde la noche del martes hasta la mañana del miércoles. “Moscú volvió a ignorar un llamado realista y justo para poner fin a las hostilidades”, denunció en redes sociales.
Por su parte, el Ministerio de Defensa de Rusia afirmó que Ucrania tampoco respetó el cese de hostilidades, asegurando que sus sistemas de defensa aérea derribaron 53 drones ucranianos sobre territorio ruso, incluyendo la península de Crimea y el mar Negro.
El presidente ucraniano, Volodymyr Zelenskyy, había decretado el alto el fuego a partir de la medianoche, en respuesta a una propuesta similar de Moscú para finales de semana, coincidiendo con las celebraciones del aniversario de la derrota de la Alemania nazi en la Segunda Guerra Mundial. Zelenskyy advirtió que cualquier violación provocaría una respuesta militar.
Los bombardeos dejaron al menos 22 muertos y más de 80 heridos el martes, según autoridades ucranianas, en una jornada marcada por la intensificación de los ataques.
El conflicto, que comenzó con la invasión rusa en 2022, continúa sin señales de solución, pese a los esfuerzos diplomáticos liderados por Estados Unidos durante el último año. Las treguas temporales anunciadas por Moscú en fechas simbólicas han sido recurrentes, pero no han logrado consolidar pausas reales en los combates.
Sybiha criticó duramente la propuesta rusa de un nuevo alto el fuego en torno al 9 de mayo, señalando que evidencia falta de voluntad genuina. “A Vladimir Putin solo le importan los desfiles militares, no las vidas humanas”, afirmó.
El Gobierno ucraniano ha instado a la comunidad internacional a intensificar la presión sobre Moscú mediante nuevas sanciones, aislamiento diplomático y un aumento del apoyo militar y humanitario, en medio de una guerra que sigue generando un alto costo humano y geopolítico.








