Teherán, 29 de abril de 2026.- La economía de Irán atraviesa uno de sus momentos más críticos tras el desplome de su moneda nacional, que alcanzó un mínimo histórico de 1,8 millones de riales por dólar, en medio del bloqueo naval impuesto por Estados Unidos que ha paralizado las exportaciones de crudo.
La caída del rial iraní se produce en un contexto de estancamiento en las negociaciones internacionales y un frágil alto el fuego en la región, lo que ha intensificado la incertidumbre económica. Expertos advierten que la depreciación acelerada de la moneda impulsará aún más una inflación ya desbordada, en un país altamente dependiente de las importaciones de alimentos, medicinas y materias primas.
El impacto en la economía real ya es evidente. En las últimas semanas, los precios de productos básicos como pan, arroz, leche y aceite han registrado fuertes incrementos, golpeando directamente el poder adquisitivo de la población. A esto se suma una creciente ola de despidos: al menos 1.200 trabajadores de sectores como el textil y el calzado han perdido sus empleos ante la caída de la demanda y la incertidumbre empresarial.
El bloqueo estadounidense ha asfixiado la principal fuente de ingresos del régimen: las exportaciones petroleras. Como consecuencia, la escasez de divisas ha agravado la crisis cambiaria y ha limitado la capacidad del gobierno para estabilizar la economía.
En paralelo, los mercados energéticos globales reflejan la tensión geopolítica. El crudo Brent supera los 113 dólares por barril, mientras el West Texas Intermediate (WTI) se sitúa por encima de los 100 dólares, impulsados por la incertidumbre en torno al estrecho de Ormuz, una ruta clave por la que transita cerca del 20% del petróleo mundial.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, endureció su postura frente a Teherán y expresó dudas sobre la última propuesta iraní para reabrir el estrecho a cambio del levantamiento del bloqueo. Desde su plataforma Truth Social, lanzó un mensaje directo: “Irán no es capaz de organizarse. No saben cómo firmar un acuerdo no nuclear”.
Por su parte, el secretario de Estado, Marco Rubio, reconoció que la propuesta iraní es “mejor de lo esperado”, aunque insistió en que cualquier acuerdo debe impedir el desarrollo de armas nucleares por parte del régimen.
Desde Teherán, la respuesta fue contundente. El portavoz del Ministerio de Defensa rechazó las condiciones de Washington y afirmó que Estados Unidos “ya no está en posición de dictar políticas” a otras naciones.
La presión internacional podría intensificarse en las próximas horas, cuando el jefe del Pentágono comparezca ante el Congreso para detallar el estado del conflicto en Oriente Medio y evaluar la efectividad de la estrategia de máxima presión sobre Irán.








