San Francisco, 27 abril.- El director ejecutivo de OpenAI, Sam Altman, alertó sobre los riesgos de concentración de poder en el desarrollo de la inteligencia artificial (IA) y defendió la necesidad de democratizar esta tecnología, al considerar que su impacto podría representar “el mayor cambio social en mucho tiempo, y quizás de toda la historia”.

En un extenso texto publicado en su blog personal, el creador de ChatGPT subrayó que “el poder no puede estar concentrado en unos pocos” y sostuvo que la IA debe ser una herramienta accesible para toda la sociedad. “El control del futuro pertenece a todas las personas y sus instituciones. La IA debe empoderar a las personas individualmente”, afirmó.

Altman destacó que la inteligencia artificial debe convertirse en “la herramienta más poderosa jamás creada para expandir las capacidades humanas”, aunque insistió en que su desarrollo debe enmarcarse dentro de procesos democráticos. “El mundo merece una gran cantidad de IA y debemos encontrar la manera de que esto suceda”, señaló.

El empresario advirtió también sobre los riesgos sociales y económicos asociados a esta tecnología. Reconoció que “el temor y la ansiedad ante la IA están justificados” y alertó de que la sociedad necesita adaptarse a una transición profunda. En ese sentido, pidió nuevas políticas públicas para afrontar los cambios en el mercado laboral y en la estructura económica global.

“Necesitamos urgentemente una respuesta de la sociedad para ser resilientes ante nuevas amenazas”, afirmó, al tiempo que defendió que el debate sobre la IA debe ser más constructivo y menos polarizado.

Altman también abordó las tensiones internas en la industria tecnológica y reconoció errores durante la gestión de OpenAI, así como conflictos con antiguos socios. Aun así, defendió que el progreso tecnológico, bien gestionado, puede generar un futuro “extraordinariamente positivo” para la humanidad.

Sus declaraciones se producen en un momento de creciente competencia global por el liderazgo en inteligencia artificial, con Estados Unidos, Europa y China acelerando inversiones y regulaciones en el sector.

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