Montreal, 27 de abril.- Los viajes de ciudadanos de Canadá hacia Estados Unidos han caído de forma significativa en el último año, con una reducción del 25 % en 2025, en medio de tensiones políticas y un cambio en las preferencias de los viajeros.

La tendencia, lejos de revertirse, continúa acentuándose: en marzo de 2026 se registró un descenso del 32 % en comparación con el mismo mes del año anterior, marcando ya catorce meses consecutivos de caídas en los desplazamientos hacia territorio estadounidense.

Este fenómeno responde, en parte, al descontento de algunos canadienses con las políticas impulsadas por el presidente Donald Trump, incluyendo disputas comerciales y decisiones migratorias. Muchos viajeros han optado por evitar gastar dinero en EE.UU., generando un impacto económico tangible.

Según estimaciones del sector turístico, la disminución del flujo canadiense contribuyó a una caída de 8.500 millones de dólares en el gasto internacional en Estados Unidos durante el último año, lo que refleja la importancia de este mercado para la economía estadounidense.

Cambio de hábitos y nuevos destinos

Lejos de dejar de viajar, los canadienses están redirigiendo su gasto hacia destinos alternativos. Los viajes internacionales a otros países crecieron un 9 %, mientras que el turismo interno en Canadá aumentó un 2,5 %.

Ciudades europeas como Londres, destinos naturales dentro de Canadá —incluyendo regiones como Gaspé, en Quebec— y otros puntos internacionales están ganando protagonismo entre los viajeros que antes cruzaban la frontera sur con frecuencia.

Expertos del sector señalan que este cambio podría consolidarse a largo plazo si se mantienen las actuales condiciones políticas y económicas, transformando de manera estructural los patrones de viaje.

Impacto en destinos estadounidenses

El descenso del turismo canadiense ha golpeado especialmente a destinos tradicionalmente populares como Las Vegas, que históricamente ha recibido a millones de visitantes del país vecino. En 2024, más de 1,4 millones de canadienses visitaron la ciudad, cifra que cayó un 18 % en 2025.

Ante este escenario, operadores turísticos estadounidenses han comenzado a ofrecer incentivos, como promociones especiales y paridad cambiaria, para atraer nuevamente a los viajeros canadienses. Sin embargo, para muchos, los factores políticos siguen pesando más que los descuentos.

Un cambio que podría ser permanente

Analistas coinciden en que no se trata de una reducción del turismo en general, sino de un “reequilibrio” en el comportamiento del consumidor canadiense. Factores como el aumento del precio del combustible, tensiones geopolíticas y la percepción de seguridad también influyen en esta transformación.

De mantenerse esta tendencia, el tradicional flujo masivo de turistas entre Canadá y Estados Unidos podría no recuperar sus niveles previos en el corto plazo, marcando un punto de inflexión en la relación turística entre ambos países.

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