TAFÍ VIEJO, Argentina, 23 mar.- Bajo un cielo gris, los familiares de Eduardo Ramos y Alicia Cerrotta recibieron este lunes las urnas con los restos de la pareja, secuestrada por la dictadura militar argentina pocos meses después del golpe de 1976, y las depositaron en un mausoleo del cementerio municipal de Tafí Viejo, en San Miguel de Tucumán.
Eduardo, periodista y poeta de 21 años, y Alicia, psicóloga de 27, permanecieron desaparecidos durante décadas, hasta que un equipo de arqueólogos halló sus restos en el Pozo de Vargas, la mayor fosa común clandestina de la última dictadura, que contenía 149 víctimas. La exhumación y el análisis forense duraron años; solo recientemente la justicia tucumana entregó los restos a sus familias.
“Al ver las urnas, me di cuenta de que para nosotros esto implica un duelo final”, declaró Ana Ramos, hermana de Eduardo, quien tenía 13 años cuando lo vio por última vez. “Es lo más liberador que nos ha pasado”, añadió.
El Pozo de Vargas, un antiguo depósito de locomotoras, fue usado por los militares para ocultar los cuerpos de estudiantes, militantes políticos y trabajadores rurales considerados subversivos. El Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) identificó 121 víctimas hasta la fecha y aún quedan 28 restos por reconocer.
Durante la dictadura, los desaparecidos eran secuestrados, torturados y asesinados; los cuerpos eran enterrados en fosas comunes o incinerados, mientras los familiares permanecían sin respuestas. La represión en Tucumán se calcula en unas 2.000 víctimas, y el Pozo de Vargas se convirtió en símbolo del “terrorismo de Estado” en Argentina.
La abogada querellante Sol Hourcade, del Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), señaló que la búsqueda de los desaparecidos continúa siendo un desafío titánico, agravado por la reducción de presupuesto y personal en la Secretaría de Derechos Humanos durante la administración del presidente Javier Milei.
El funeral de Eduardo y Alicia representó un cierre simbólico para sus familiares y un recordatorio del impacto persistente de la dictadura: “Hoy concluye una etapa: recibir y despedir a Eduardo y Alicia. La pena camina con nosotros para siempre”, reflexionó Pedro Ramos, otro de los hermanos.
El caso refleja la importancia de la memoria histórica y la justicia, y subraya que, a más de 50 años del golpe de Estado, la pregunta “¿Dónde están?” sigue vigente en Argentina.








