Bogotá, 21 Marzo — El asesinato del senador y precandidato presidencial colombiano Miguel Uribe Turbay habría sido ordenado por la disidencia guerrillera conocida como Segunda Marquetalia, según la confesión de uno de los condenados por el crimen, revelada este sábado.

De acuerdo con el testimonio de Simeón Pérez Marroquín, alias “El Viejo”, quien fue condenado a más de 22 años de prisión, esta estructura armada ilegal estuvo detrás del magnicidio. Su declaración coincide con la principal hipótesis que ya manejaban las autoridades colombianas desde meses atrás, que apuntaba a este grupo liderado por Iván Márquez.

Uribe Turbay, de 39 años y miembro del partido Centro Democrático, fue atacado el 7 de junio de 2025 durante un mitin político en Bogotá, donde recibió varios disparos, dos de ellos en la cabeza. Tras permanecer más de dos meses hospitalizado, falleció el 11 de agosto, en un crimen que conmocionó al país y reavivó los temores sobre el retorno de la violencia política.

Según la confesión, la orden directa habría sido impartida por un mando identificado como “Zarco Aldinever”, integrante de la Segunda Marquetalia. El testimonio también detalla que el atentado ofrecía una recompensa cercana a los 1.000 millones de pesos, además de recursos adicionales destinados a encubrir el crimen y evitar que se conociera la verdad.

La investigación reveló que la planificación del asesinato incluyó reuniones en la frontera con Venezuela, donde se habrían coordinado los detalles logísticos. Pérez Marroquín actuó como enlace entre los autores intelectuales y el grupo que ejecutó el atentado, delegando la operación a otros implicados, entre ellos alias “Chipi”, encargado de articular el plan criminal.

Hasta el momento, nueve personas han sido capturadas por este caso y al menos cuatro ya han sido condenadas, incluido el menor de edad que disparó contra el senador.

El crimen de Uribe Turbay se ha convertido en uno de los episodios más graves de violencia política en Colombia en los últimos años, en medio de un contexto marcado por la persistencia de grupos armados ilegales y el fracaso de algunos procesos de paz con disidencias guerrilleras.

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