Dubái, Emiratos Árabes Unidos, 7 de marzo.- La tensión en Oriente Medio alcanzó niveles críticos este sábado, cuando Irán, bajo el liderazgo del consejo presidencial encabezado por Masoud Pezeshkian tras la muerte del ayatolá Ali Jamenei, envió misiles y drones hacia varios países árabes del golfo Pérsico, mientras Pezeshkian ofrecía disculpas por los ataques y Estados Unidos advertía que Irán sería “golpeado muy duro”.

En un mensaje que parecía grabado con prisa, Pezeshkian aseguró que los ataques recientes no deberían dirigirse a países vecinos y subrayó la necesidad de resolver los conflictos mediante la diplomacia. “Debo pedir disculpas en mi nombre a los países vecinos que fueron atacados por Irán. A partir de ahora, no deben atacar a los países vecinos ni dispararles misiles, a menos que seamos atacados por esos países”, indicó. Sin embargo, rechazó las exigencias de Trump de una rendición incondicional, afirmando: “Ese es un sueño que deberían llevarse a la tumba”.

La situación refleja la limitada autoridad del liderazgo iraní sobre la Guardia Revolucionaria, que ahora parece seleccionar sus propios objetivos, operando con independencia de Pezeshkian y el consejo presidencial. Horas después, Trump declaró que más “zonas y grupos de personas” en Irán serían blanco de ataques estadounidenses, sin ofrecer detalles adicionales.

Los ataques desde Irán afectaron varias localidades estratégicas: vuelos en el Aeropuerto Internacional de Dubái fueron temporalmente suspendidos, mientras misiles impactaban en una importante instalación petrolera de Arabia Saudí y obligaban a la población de Bahrein a buscar refugio. Emiratos Árabes Unidos, Qatar y Bahrein continuaban emitiendo alertas y reportando interceptaciones de misiles durante varias horas.

En paralelo, Israel y Estados Unidos intensificaron sus bombardeos sobre Irán, atacando aeropuertos, bases militares y capacidades estratégicas. Explosiones fueron visibles sobre el oeste de Teherán, mientras Israel apuntó a un aeropuerto utilizado presuntamente para transferir armas y fondos a grupos rebeldes. El conflicto ha causado hasta ahora al menos 1.230 muertes en Irán, más de 200 en Líbano, 11 en Israel y seis soldados estadounidenses fallecidos.

En Líbano, los enfrentamientos entre Hezbollah, respaldado por Irán, y fuerzas israelíes en las montañas del este del país dejaron al menos 41 muertos y 40 heridos, incluyendo tres soldados libaneses. Israel también lanzó ataques aéreos sobre los suburbios del sur de Beirut, donde residen miles de civiles.

El conflicto se ha extendido al mar, con buques de la Armada iraní buscando refugio. Tras el hundimiento del buque IRIS Dena por un submarino estadounidense frente a Sri Lanka, el IRIS Lavan atracó en Kochi, India, tras recibir autorización humanitaria, mientras el IRIS Bushehr solicitó ayuda en Sri Lanka para evacuar a más de 200 marinos.

La escalada bélica ha dejado la región en alerta máxima, con impactos en la seguridad civil, la infraestructura energética y el transporte aéreo, y evidencia la creciente complejidad de la guerra en Oriente Medio, donde la diplomacia, la presión militar y la intervención de potencias extranjeras como Estados Unidos e Israel marcan el rumbo de los acontecimientos. La incertidumbre sobre el nombramiento del nuevo líder supremo de Irán añade un elemento de volatilidad adicional al conflicto, que mantiene en vilo a la comunidad internacional.

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