Washington, 21 enero.- El Comando Sur de Estados Unidos incautó este martes un nuevo petrolero sancionado que navegaba por el mar Caribe, en las proximidades de Venezuela, como parte de la cuarentena marítima establecida por la Administración del presidente Donald Trump contra embarcaciones que operen con crudo venezolano al margen de las sanciones internacionales.
El buque, identificado como Sagitta, fue interceptado en el marco del operativo denominado “Lanza del Sur”, una acción militar y de seguridad marítima diseñada para reforzar el bloqueo a petroleros sancionados que entren o salgan de aguas venezolanas. Según información de distintos sistemas de monitoreo de tráfico marítimo, el Sagitta había navegado anteriormente bajo banderas de Panamá y Liberia, una práctica habitual entre buques que buscan eludir controles y sanciones internacionales.
De acuerdo con el Comando Sur, el petrolero estaba operando “desafiando abiertamente la cuarentena” impuesta por Washington, que prohíbe el tránsito de embarcaciones sancionadas en rutas asociadas a la exportación de petróleo venezolano. Las autoridades militares estadounidenses precisaron que la operación se desarrolló durante la mañana y que la incautación se llevó a cabo sin incidentes, sin resistencia por parte de la tripulación.
Con esta acción, ya son siete los petroleros incautados desde que la Administración Trump intensificó el bloqueo y las operaciones de interdicción naval en el Caribe, una estrategia que comenzó como medida de presión directa contra el gobierno del entonces presidente venezolano Nicolás Maduro, depuesto tras la operación militar estadounidense del pasado 3 de enero.
Desde la captura de Maduro, la Casa Blanca sostiene que Washington mantiene una tutela política y estratégica sobre el Gobierno venezolano, al que considera en proceso de reorganización institucional. En este contexto, Trump ha anunciado además acuerdos energéticos preliminares para recibir millones de barriles de crudo venezolano, bajo nuevos términos y supervisión internacional, como parte de su plan para reinsertar gradualmente a Venezuela en los mercados energéticos globales.
La incautación del Sagitta refuerza el mensaje de la Administración estadounidense de tolerancia cero frente a cualquier intento de evadir las sanciones y confirma que el Caribe sigue siendo un escenario clave de presión geopolítica y energética, en medio del reordenamiento del poder en Venezuela y de la creciente presencia militar de Estados Unidos en la región.








