Santiago de Chile, 21 ene.- El presidente electo de Chile, el ultraderechista José Antonio Kast, presentó este martes a su futuro gabinete de ministros, un equipo de perfil marcadamente tecnocrático, con escasa presencia de figuras políticas y una fuerte vinculación con el sector privado, que incluye además a dos exabogados del general Augusto Pinochet (1973-1990), un hecho que ha encendido las alarmas entre organizaciones de derechos humanos. El nuevo Ejecutivo, que asumirá el próximo 11 de marzo, estará compuesto por 24 ministros: 13 hombres y 11 mujeres, la mayoría sin militancia partidaria.
“Vamos a recuperar y reconstruir Chile”, afirmó Kast durante una ceremonia sobria celebrada en sus oficinas de campaña en Santiago, marcada por el luto nacional tras los incendios forestales que han dejado al menos 20 fallecidos en la zona centro-sur del país. El exdiputado ultracatólico, que sucederá al progresista Gabriel Boric tras imponerse en diciembre con el 58 % de los votos, busca proyectar una imagen de orden, control y gestión eficiente en un contexto de alta polarización política.
Uno de los anuncios más esperados fue el del Ministerio de Seguridad, cartera de nueva relevancia política tras la promesa de Kast de convertir la lucha contra la delincuencia y la migración irregular en ejes centrales de su Gobierno. El cargo será ocupado por Trinidad Steinert, hasta ahora fiscal regional de Tarapacá, conocida por su rol en investigaciones que derivaron en condenas contra integrantes del grupo criminal de origen venezolano Tren de Aragua. “Este Gobierno va a recuperar el control del territorio y de nuestras fronteras”, aseguró el presidente electo.
En el área económica, Hacienda recaerá en Jorge Quiroz, economista ultraliberal y uno de los principales asesores programáticos de Kast, responsable de diseñar una de las propuestas más controvertidas de la campaña: un megarrecorte fiscal de 6.000 millones de dólares en 18 meses, sin afectar beneficios sociales, según el equipo del mandatario electo. La designación apunta a una política de fuerte ajuste del gasto público, orientada a recuperar la confianza de los mercados y la inversión privada.
La sombra de Pinochet y el empresariado
Padre de nueve hijos, Kast se convertirá en el primer presidente de extrema derecha desde el retorno a la democracia y en el primer mandatario abiertamente pinochetista en llegar a La Moneda. Aunque durante la campaña evitó pronunciamientos explícitos sobre el régimen militar y posibles indultos a condenados por violaciones a los derechos humanos, dos nombramientos han generado especial inquietud: Fernando Rabat, designado ministro de Justicia y Derechos Humanos, y Fernando Barros, futuro titular de Defensa, ambos antiguos abogados del dictador.
“Estos nombramientos reflejan una política negacionista en materia de derechos humanos”, advirtió Alicia Lira, presidenta de la Agrupación de Familiares de Ejecutados Políticos, quien alertó sobre el mensaje simbólico que envía el nuevo Gobierno a las víctimas del régimen militar.
Con el objetivo de reactivar la inversión y estrechar lazos con el gran capital, Kast optó por perfiles empresariales en áreas estratégicas. En Relaciones Exteriores designó a Francisco Pérez Mackenna, exgerente general de Quiñenco, conglomerado del empresario Andrónico Luksic, una de las mayores fortunas del país, pese a no contar con experiencia diplomática. Asimismo, unificó las carteras de Economía y Minería bajo la conducción de Daniel Mas, vicepresidente de la Confederación de la Producción y del Comercio (CPC), la principal organización empresarial chilena.
Un gabinete con pocos políticos
De los 24 ministros anunciados, 16 no tienen militancia partidaria, una señal clara de la preferencia de Kast por un equipo técnico en el inicio de su mandato. Su propio partido, el Republicano, así como las colectividades de la derecha tradicional que lo apoyaron en la segunda vuelta —UDI, Renovación Nacional y Evópoli—, obtuvieron una representación limitada.
El Ministerio del Interior y la jefatura del gabinete quedarán en manos del exdiputado de la UDI Claudio Alvarado, mientras que la estratégica Secretaría General de la Presidencia (Segpres) será ocupada por el exsenador de Renovación Nacional José García, encargado de la relación con un Parlamento fragmentado y sin mayorías claras, un desafío clave para la gobernabilidad del nuevo Ejecutivo.
El académico Rodrigo Espinoza, de la Universidad Diego Portales, explicó que es habitual que los presidentes comiencen con gabinetes poco políticos, aunque advirtió que la experiencia reciente demuestra que estos equipos suelen ser frágiles ante las primeras crisis. “Sebastián Piñera tuvo que reconfigurar su gabinete tras el estallido social y la pandemia, y Gabriel Boric hizo un profundo cambio ministerial después del fracaso del primer proceso constituyente”, recordó.
Finalmente, quedó fuera del gabinete el Partido Nacional Libertario, una fuerza de ultraderecha más radical que Kast, pese a su peso parlamentario y al apoyo brindado en el balotaje. Su exclusión anticipa tensiones internas en el bloque conservador y abre interrogantes sobre la estabilidad política del próximo Gobierno, que asumirá en un escenario de fuertes demandas sociales, desafíos económicos y un país profundamente dividido.



