Berlín, 18 enero.- Ocho países europeos criticaron este domingo la amenaza del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de imponer un arancel del 10 % a quienes se oponen al control estadounidense de Groenlandia, al advertir que la medida socava las relaciones transatlánticas y podría desencadenar una “peligrosa espiral descendente”.
En una declaración conjunta poco habitual por su dureza, Dinamarca, Noruega, Suecia, Francia, Alemania, Reino Unido, Países Bajos y Finlandia defendieron que el despliegue limitado de tropas europeas en Groenlandia, en el marco del ejercicio militar danés “Resistencia Ártica”, no representa ninguna amenaza y tiene fines defensivos.
El anuncio de Trump, realizado el sábado, ha generado una nueva tensión entre Estados Unidos y Europa, al sugerir el uso de aranceles como herramienta de presión para forzar conversaciones sobre el estatus de Groenlandia, territorio semiautónomo de Dinamarca y país miembro de la OTAN. Los gobiernos europeos reiteraron su respaldo a la soberanía e integridad territorial danesa y se mostraron dispuestos a dialogar, pero rechazaron cualquier tipo de intimidación económica.
Desde la Unión Europea, la jefa de la diplomacia, Kaja Kallas, alertó de que las divisiones entre Washington y Bruselas benefician a China y Rusia, y subrayó que cualquier cuestión de seguridad en Groenlandia debe abordarse dentro de la OTAN. También advirtió que los aranceles “empobrecerían a Europa y a Estados Unidos”.
Las amenazas de Trump provocaron además críticas internas en EE.UU. El senador demócrata Mark Kelly afirmó que los aranceles harían que los estadounidenses “paguen más para intentar obtener un territorio que no necesitan”, mientras que en Europa incluso aliados del mandatario mostraron su rechazo. La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, calificó la iniciativa de “error”, y el presidente francés, Emmanuel Macron, aseguró que “ninguna intimidación o amenaza” influirá en Europa.
En el Reino Unido, tanto el Gobierno laborista de Keir Starmer como la oposición coincidieron en criticar la medida, mientras que la UE convocó conversaciones de emergencia para evaluar una respuesta común ante una posible escalada comercial.








