Lima, 16 enero.- Avanzando despacio y sin hacer ruido, sobre cuatro patas metálicas, un nuevo guardián del patrimonio histórico recorre criptas, bóvedas y estructuras en riesgo del Centro Histórico de Lima: Alqo, un perro robot diseñado para digitalizar y preservar inmuebles históricos que el tiempo amenaza con borrar.
Su presencia forma parte de un proyecto de digitalización del patrimonio impulsado por la Universidad de Lima, en coordinación con Prolima y el Cabildo Metropolitano, en el año en que la ciudad cumple 491 años. Alqo utiliza sensores LiDAR y sistemas de escaneo 3D para generar modelos milimétricos de estructuras históricas, obteniendo imágenes, videos y datos que luego se convierten en modelos digitales precisos sin intervenir físicamente en los monumentos.
“Este tipo de tecnología cambia por completo la forma en que se hace el levantamiento de información patrimonial”, explica Ana Luna Torres, docente de Ingeniería Civil de la Universidad de Lima. “No solo amplía las capacidades técnicas, también reduce los riesgos para las personas que antes debían ingresar a estos espacios”.
Primera misión: rescatar la memoria del Arco del Puente
La primera tarea de Alqo será documentar los restos del Arco del Puente, una estructura emblemática construida en el siglo XVI junto al Puente de Piedra sobre el río Rímac, que fue destruida por un incendio en 1879 durante la guerra con Chile. Gracias a la tecnología, será posible reconstruir digitalmente la forma, proporciones y detalles de este monumento, preservando su memoria histórica.
El proyecto permitirá aplicar la misma metodología a otros inmuebles históricos, como el Molino de Aliaga o la cripta de la Iglesia de Santa Ana, creando archivos digitales que sobrevivirán al desgaste del tiempo o a daños humanos.
Conservación y educación en un laboratorio vivo
Alqo también funciona como un laboratorio vivo de formación profesional, donde estudiantes y docentes combinan trabajo de campo con análisis digital. Modelan, estudian y comprenden la dimensión histórica y social del patrimonio, generando un legado tecnológico y educativo.
“Es una experiencia que conecta tecnología, sostenibilidad y ciudad”, señala Ronny Fischer, director del Centro de Sostenibilidad de la Universidad de Lima. “Lo que queda no es solo un archivo digital, sino un legado para futuras generaciones”.
En silencio y sin titulares, Alqo avanza entre muros antiguos, registrando historias que, de otro modo, podrían perderse para siempre, y demostrando que la tecnología moderna puede convertirse en aliada de la memoria histórica de Lima.








