Toronto (Canadá), 5 ene.- El ataque militar estadounidense contra Venezuela, la captura del presidente derrocado Nicolás Maduro y las amenazas de Donald Trump sobre Groenlandia están generando creciente preocupación en Canadá, país con las terceras mayores reservas de petróleo del mundo, y al que el mandatario estadounidense ha señalado que quiere anexionar.
El principal periódico canadiense, The Globe and Mail, publicó este lunes un editorial alertando sobre la situación de “emergencia nacional” que vive Canadá tras el operativo en Venezuela, y señaló que el país “no puede perder más tiempo” para proteger su soberanía nacional. “La idea de que Canadá podría simplemente esperar a que Trump terminase su mandato en la Casa Blanca se desvaneció este fin de semana”, agregó.
El editorial recordó que Trump, al iniciar su segunda presidencia, amenazó con anexionar a Canadá, incluso utilizando la fuerza económica de Estados Unidos. Además, la Estrategia de Seguridad Nacional publicada en noviembre por la Administración Trump promueve la limitación de la soberanía de todos los países del continente americano, incluido Canadá.
El segundo principal diario canadiense, The Toronto Star, también expresó preocupación por las políticas de Trump, calificándolas como “una amenaza activa para Canadá”. El analista Justin Ling recomendó a Ottawa publicar su propio documento de estrategia nacional para enfrentar a Washington.
Impacto económico y político
La captura de Maduro y su esposa, Cilia Flores, provocó la caída generalizada de las acciones de las principales compañías petroleras canadienses. El sector teme que si Estados Unidos controla los pozos venezolanos, el petróleo canadiense deje de ser atractivo para las compañías estadounidenses, que actualmente dominan la producción del país.
En 2025, Canadá exportó 3,9 millones de barriles de petróleo diarios a Estados Unidos, el 96% de su producción. El país carece de infraestructura para exportar su crudo pesado, similar al venezolano, a otros mercados internacionales sin un procesamiento específico.
Además, Canadá teme la injerencia de Trump en su política interna, en apoyo a movimientos de extrema derecha en el oeste del país, que promueven un referendo independentista en la provincia de Alberta, zona donde se concentran los yacimientos de arenas bituminosas. La actual jefa de gobierno de Alberta, Danielle Smith, ha mostrado cercanía ideológica con Trump y ha señalado su disposición a integrar la provincia a Estados Unidos si gana un futuro referéndum separatista.
El editorial de The Globe and Mail concluyó que “el dilema al que se enfrenta Canadá es que no existe una solución inmediata a la emergencia actual. Harán falta años para construir un nuevo oleoducto y para reconstruir por completo las fuerzas armadas canadienses. Por eso no hay ni un momento que perder”.








