WEST PALM BEACH, Florida (EE.UU.), 28 de diciembre — El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, recibirá este domingo a su homólogo ucraniano, Volodymyr Zelenskyy, en un encuentro clave destinado a avanzar hacia un acuerdo de paz que ponga fin a casi cuatro años de guerra tras la invasión rusa de Ucrania. La reunión se celebrará en Mar-a-Lago, la residencia privada de Trump en Palm Beach, en un contexto marcado por una nueva escalada de ataques rusos contra Kiev y otras ciudades ucranianas.
Zelenskyy adelantó que la agenda del encuentro incluirá garantías de seguridad, acuerdos económicos y las delicadas cuestiones territoriales, especialmente el futuro del Donbás, región del este de Ucrania sobre la que Moscú y Kiev mantienen posiciones irreconciliables. El mandatario ucraniano subrayó que cualquier negociación deberá preservar la soberanía de su país.
En las horas previas a la cumbre, Rusia intensificó su ofensiva militar. Tres bombas aéreas guiadas impactaron en viviendas particulares de la ciudad oriental de Sloviansk, dejando al menos tres heridos, según informó el jefe de la administración militar local, Vadym Lakh. El ataque se produjo apenas un día después de un bombardeo masivo contra Kiev con misiles balísticos y drones, que causó al menos un muerto y 27 heridos, de acuerdo con las autoridades ucranianas. Las explosiones sacudieron la capital durante varias horas en la madrugada del sábado.
Paralelamente, el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) anunció el inicio de reparaciones en líneas eléctricas cercanas a la central nuclear de Zaporiyia, ocupada por fuerzas rusas desde los primeros días del conflicto. El director general del organismo, Rafael Grossi, explicó que los trabajos, negociados bajo un alto el fuego local, son “cruciales” para reducir el riesgo de un accidente nuclear. Zelenskyy ha señalado que el destino de la planta es uno de los asuntos centrales en las conversaciones de paz lideradas por Estados Unidos.
“Ucrania está dispuesta a hacer lo que sea necesario para detener esta guerra”, escribió Zelenskyy en la red social X. “Necesitamos ser fuertes en la mesa de negociaciones”. En otro mensaje, denunció que mientras Kiev busca la paz, Moscú “demuestra su deseo de continuar la guerra”, y aseguró que con el respaldo de Europa y Estados Unidos será posible frenar al presidente ruso, Vladímir Putin.
Durante una reunión celebrada el sábado en Halifax, Nueva Escocia, con el primer ministro canadiense Mark Carney, Zelenskyy insistió en que la clave para alcanzar la paz es mantener la presión sobre Rusia y garantizar un apoyo firme a Ucrania. En ese contexto, Carney anunció una nueva ayuda de 2.500 millones de dólares canadienses (unos 1.800 millones de dólares estadounidenses) para apoyar la reconstrucción del país. El líder canadiense condenó la “barbarie” de los recientes ataques rusos y elogió los esfuerzos de Trump y Zelenskyy para avanzar hacia una “paz justa y duradera”.
El encuentro en Florida también refleja avances significativos en las negociaciones. Zelenskyy confirmó que el borrador de un plan de paz de 20 puntos está completado en aproximadamente un 90 %, tras semanas de intercambios entre los equipos negociadores. Según fuentes estadounidenses, Washington estaría dispuesto a ofrecer a Ucrania garantías de seguridad similares a las de la OTAN, una opción que Zelenskyy consideraría suficiente incluso si Kiev renuncia formalmente a su aspiración de ingresar en la alianza.
En las últimas semanas, Zelenskyy mantuvo conversaciones con el enviado especial estadounidense Steve Witkoff y con Jared Kushner, yerno de Trump. El presidente ucraniano advirtió que aún quedan “temas delicados” por resolver y que las próximas semanas serán “intensivas”.
Trump, que ha priorizado el fin del conflicto durante su regreso a la Casa Blanca, ha reconocido públicamente la complejidad de las negociaciones, lejos de las promesas realizadas durante la campaña de 2024, cuando aseguraba que podría detener la guerra en un solo día. En octubre, tras recibir a Zelenskyy en Washington, pidió a ambas partes “detenerse en la línea de batalla”, insinuando que Rusia podría conservar parte del territorio ocupado.
Zelenskyy, por su parte, ha mostrado disposición a retirar tropas del núcleo industrial del este de Ucrania como parte de un acuerdo, siempre que Rusia haga lo mismo y la zona quede desmilitarizada bajo supervisión internacional.
Desde Moscú, el portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov, confirmó contactos con Estados Unidos y señaló que “se acordó continuar el diálogo”. No obstante, Putin mantiene exigencias firmes: el reconocimiento de las regiones ocupadas —incluida Crimea— como territorio ruso, la retirada de fuerzas ucranianas de zonas no controladas por Moscú, el abandono de la candidatura de Ucrania a la OTAN y limitaciones al tamaño de su ejército. Kiev ha rechazado de plano estas condiciones.
El asesor presidencial ruso Yuri Ushakov advirtió que un acuerdo podría tardar en materializarse y criticó que propuestas estadounidenses que incluían demandas rusas hayan sido “empeoradas” por modificaciones impulsadas por Ucrania y sus aliados europeos. Aun así, la reunión entre Trump y Zelenskyy abre una ventana decisiva para redefinir el rumbo del conflicto más grave en Europa desde la Segunda Guerra Mundial.








