Bruselas, 18 Dic.— Cientos de tractores bloquearon este jueves las calles del centro de Bruselas mientras agricultores de distintos países europeos protagonizaban una masiva protesta contra el acuerdo comercial entre la Unión Europea y el Mercosur, una movilización que derivó en enfrentamientos con la policía en pleno desarrollo de la cumbre de líderes comunitarios.

Los manifestantes lanzaron bombas de humo, objetos y papas contra las fuerzas del orden, mientras hacían sonar de forma constante las bocinas de sus tractores. A media mañana, la policía respondió con cañones de agua a presión para dispersar a los grupos que se acercaron al barrio europeo, donde se concentran las instituciones de la UE.

Según el poderoso lobby agrícola Copa-Cogeca, alrededor de 10.000 manifestantes participaron en la protesta, con más de 150 tractores bloqueando arterias clave de la capital belga y la llegada de más vehículos agrícolas a lo largo del día.

Estamos aquí para decir no al Mercosur”, afirmó el ganadero belga Maxime Mabille, quien acusó a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, de intentar “imponer el acuerdo” sin escuchar al sector agrícola. “Es como si Europa se hubiera convertido en una dictadura”, sostuvo.

Temor a competencia desleal

El acuerdo UE-Mercosur, que crearía la mayor zona de libre comercio del mundo, permitiría a Europa aumentar sus exportaciones de vehículos, maquinaria, vinos y bebidas alcohólicas hacia América Latina. Sin embargo, los agricultores europeos —especialmente en Francia— temen una competencia desleal por la entrada de productos sudamericanos más baratos y con menores exigencias regulatorias.

El sector advierte que el pacto facilitaría la importación de carne de res, azúcar, arroz, miel y soja procedentes principalmente de Brasil, afectando gravemente a los productores europeos.

Divisiones políticas en la UE

El debate sobre el Mercosur ocupó un lugar central en la cumbre de la UE, inicialmente enfocada en la financiación de la guerra en Ucrania. Los planes de Von der Leyen de viajar a Brasil este fin de semana para firmar el acuerdo quedaron en duda después de que Italia se sumara a Francia en la petición de aplazar la decisión.

Aun así, la presidenta de la Comisión aseguró que mantiene la esperanza de alcanzar un consenso y calificó de “buena y productiva” una reunión con representantes del sector agrícola para escuchar sus preocupaciones.

El presidente francés Emmanuel Macron fue tajante al afirmar que Francia no apoyará el acuerdo sin garantías más sólidas para sus agricultores. “El acuerdo no puede firmarse tal y como está”, advirtió, prometiendo oponerse a cualquier intento de imponerlo. París y Roma exigen cláusulas de salvaguardia más estrictas y controles reforzados a las importaciones.

Con la oposición de Francia, Italia, Hungría y Polonia, los detractores del pacto cuentan con suficiente peso en el Consejo Europeo para bloquearlo si se somete a votación, un revés que provocó duras críticas del presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, quien advirtió que este es un momento “ahora o nunca” para cerrar el acuerdo.

Apoyos y malestar del sector

Alemania, junto con España y los países nórdicos, respalda firmemente el acuerdo como una vía para fortalecer las exportaciones europeas frente a la competencia china y a un entorno comercial global cada vez más proteccionista.

“Si la Unión Europea quiere seguir siendo creíble en la política comercial mundial, hay que tomar decisiones ahora”, declaró el canciller alemán Friedrich Merz.

Mientras tanto, los agricultores denuncian que el sector atraviesa una crisis prolongada y acusan a la UE de socavar sus medios de vida mediante acuerdos comerciales y posibles recortes en la Política Agrícola Común (PAC).

“Llevamos protestando desde 2024 en Francia, Bélgica y otros países”, señaló Florian Poncelet, del sindicato agrícola belga FJA. “Nuestro mensaje es simple: queremos que se nos escuche”.

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