Caracas, 14 mayo.- El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, agradeció este miércoles al expresidente estadounidense Donald Trump y a su enviado especial Richard Grenell por la repatriación de una niña de dos años que había sido separada de su madre en abril pasado durante un vuelo de deportación de migrantes desde Estados Unidos.

El emotivo reencuentro entre la pequeña y sus familiares tuvo lugar en el palacio presidencial de Miraflores, donde Maduro recibió a la menor junto con Yorely Bernal, su madre, y Raida Inciarte, su abuela. Durante el acto, el mandatario venezolano destacó la importancia de las gestiones diplomáticas realizadas para resolver este caso humanitario.

«En un día donde uno siente que vale la pena todo, tengo que agradecer en justicia al embajador Rich Grenell, enviado especial del presidente Donald Trump, por sus gestiones, y con el embajador Rich Grenell, agradecer al presidente Donald Trump también», expresó Maduro. Añadió que, aunque persisten diferencias entre ambos países, «es posible con la bendición de Dios padre avanzar y resolver muchos asuntos».


Una Reunión Emotiva y un Caso Resuelto

La niña llegó a Venezuela en un vuelo operado por la aerolínea estadounidense Omni Air International, procedente del estado de Texas, que trajo a 226 migrantes repatriados. Según informó el canal estatal VTV, la primera dama Cilia Flores y el ministro del Interior, Diosdado Cabello, recibieron a la menor en el aeropuerto internacional Simón Bolívar de Maiquetía, que sirve a Caracas.

Sin embargo, debido a que las autoridades venezolanas no tenían certeza previa sobre la llegada de la pequeña, sus familiares no estuvieron presentes en el aeropuerto. El reencuentro ocurrió más tarde en Miraflores, ante la mirada atenta de funcionarios del gobierno y representantes de los medios estatales.

Para Diosdado Cabello, este acontecimiento representa una «gran victoria» y un ejemplo del compromiso del gobierno venezolano en defensa de los derechos de sus ciudadanos en el extranjero. «Esta victoria humana de tener a esta niña hermosa entre nosotros le pertenece a todo el pueblo de Venezuela pero, sobre todo, a las madres y abuelas», afirmó Maduro durante el acto.


El Caso Denunciado como “Secuestro”

El gobierno chavista había denunciado públicamente que la menor fue «secuestrada» por autoridades estadounidenses al ser separada de su madre antes de abordar un vuelo de deportación. Según la versión oficial, la mujer intentaba regresar voluntariamente a Venezuela junto con su hija, pero ambas fueron detenidas en territorio estadounidense.

Mientras la madre permanece bajo custodia en Estados Unidos, la pequeña fue trasladada a un centro de acogida hasta que se resolviera su situación legal. La intervención de Grenell, designado por Trump como enviado especial, resultó clave para facilitar su retorno.

El pasado 5 de mayo, Maduro había expresado su esperanza de que un juez estadounidense reconociera la patria potestad de la madre y ordenara la devolución de la menor a Venezuela. Este desenlace positivo marca un hito en las relaciones bilaterales, marcadas tradicionalmente por tensiones políticas y diplomáticas.


Esperanzas por el Padre de la Niña

Durante el encuentro en Miraflores, Maduro también hizo referencia al padre de la pequeña, quien según el gobierno venezolano fue deportado injustamente a una cárcel de máxima seguridad en El Salvador. Más de 250 venezolanos están detenidos allí tras ser enviados por Estados Unidos bajo la acusación de pertenecer a la banda criminal Tren de Aragua.

«Esperamos poder rescatar al padre de esta niña, quien fue enviado sin ninguna fórmula de juicio ni que medie acción de tribunal alguno», declaró el presidente. Esta declaración refleja la intención del gobierno venezolano de continuar abogando por sus ciudadanos en el exterior, especialmente aquellos involucrados en casos controvertidos o vinculados a procesos migratorios complejos.


Un Paso hacia la Diplomacia Humanitaria

El retorno de la niña a Venezuela subraya la posibilidad de cooperación bilateral incluso en contextos de profunda polarización política. Si bien las diferencias entre Caracas y Washington siguen siendo significativas, este caso demuestra que ciertos asuntos humanitarios pueden superar las barreras ideológicas cuando existe voluntad política.

Maduro concluyó su discurso reconociendo el esfuerzo conjunto realizado para lograr la reunificación familiar y destacando que este triunfo es compartido por todos los venezolanos. Mientras tanto, queda pendiente observar si este episodio abrirá nuevas oportunidades para mejorar las relaciones entre ambos países en otros frentes diplomáticos y humanitarios.


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