Madrid, 22 de septiembre.- Algunos de los principales mandatarios del mundo, muchos de los más importantes, reunidos en la misma ciudad. La Asamblea General de Naciones Unidas obliga a compartir espacio a líderes opuestos, contrarios… provocando situaciones insospechadas. En la sesión de apertura de esta cita, Delcy Rodríguez, presidenta de Venezuela, se ha acercado a saludar a Pedro Sánchez y ha aprovechado el momento para pedir al presidente del gobierno español «poder seguir hablando sobre la situación en Venezuela», según trasladan desde la delegación española.
Aunque no está previsto que haya una reunión bilateral en estos días, Sánchez, según explican desde su equipo, ha mostrado su disposición a mantener esa conversación, porque «España está comprometida con el futuro de la región».
Es el primer encuentro, aunque haya sido breve, que mantienen ambos líderes. Hasta ahora habían mantenido dos conversaciones telefónicas, el 9 de enero y el 25 de junio, con motivo de la operación militar de EEUU que concluyó con la detención de Nicolás Maduro y el ascenso a presidenta de Rodríguez, con el beneplácito de Donald Trump; y por los terremotos que asolaron en el mes de junio el país latinoamericano.
Sánchez, en un primer momento, tras la caída de Maduro, definió a la mandataria como «presidenta temporal». Un calificativo que ya se ha esfumado. El Gobierno le ha cursado invitación para que asista a la Cumbre Iberoamericana que se celebra en Madrid a principios de noviembre y confía en que así pueda ser. Sobre Rodríguez pesan unas sanciones que le impiden pisar suelo europeo, por lo que debería requerir de un permiso especial.
Rodríguez ya protagonizó una polémica visita a España la madrugada del 20 de enero de 2020. Aterrizó de madrugada un vuelo privado de la empresa Sky Valet -modelo Falcon 900, matrícula TC-AKE y perteneciente a una compañía turca-, en la denominada terminal ejecutiva de Barajas. Iba acompañada de cinco miembros del régimen venezolano. Hasta el aeropuerto se desplazó el entonces ministro de Transportes y mano derecha de Sánchez, José Luis Ábalos, para gestionar la situación, pues la líder venezolana tenía prohibido pisar suelo español.
Como publicó este diario, Ábalos envió a Sánchez un mensaje donde le anunciaba su llegada a España. Delcy «viene en privado y quiere verme discretamente como continuación del encuentro que tuve con el ministro de Comunicación (que es su hermano). La gestión que acordamos en favor de las empresas españolas ha permitido que Duro Felguera haya cobrado una importante deuda». El presidente del Gobierno contestó a su entonces mano derecha (ahora en prisión por pertenencia a organización criminal) con un directo «bien».
En octubre de 2024 Sánchez admitió que Ábalos le «informó» de la visita de Delcy Rodríguez a Madrid en enero de 2020, pero ha afirmado que era «privada» y que se enteró de las «sanciones» contra la vicepresidenta venezolana más tarde. Su versión es que cuando tuvo constancia de que no podía pisar suelo español «se canceló esa visita» de tres días que incluía un encuentro con ministros. «Ésa es la participación del Gobierno de España». Pero Rodríguez sí viajó y aterrizó en Barajas. Este diario publicó en exclusiva las imágenes que lo probaban.
El Gobierno nunca ha explicado de manera clara los motivos de esa visita o qué sucedió realmente, y cuando se les ha preguntando han proporcionado versiones confusas e, incluso, alguna contradicción.
La presidenta venezolana protagonizó una polémica visita a España en enero de 2020 que nunca fue bien explicada por el Gobierno








