Montevideo, 6 de noviembre.- “Acaba de llegar usted y salió el sol”, le dijo el presidente de Uruguay, Yamandú Orsi, al papa León XIV apenas pisó suelo uruguayo.
El avión del papa León XIV aterrizó en Uruguay a las 16:19, en el regreso de un pontífice al país después de 38 años. Cuatro minutos más tarde, sonaron las campanas de todas las parroquias del país como gesto de bienvenida en la nación más laica del continente.
Dos niños le entregaron dos ramilletes de flores, una ofrenda que buscó representar las banderas de Uruguay y del Vaticano.
En la Plaza Independencia, que marca el ingreso a la Ciudad Vieja de Montevideo, el público comenzó a llegar temprano en la mañana. Durante las primeras horas no hubo grandes aglomeraciones: el viernes fue un día de oficina más y muchos esperaron a la salida de sus trabajos para acercarse.
“Papa León, te recibimos con amor”, cantaban algunos de los que se acercaban a los puntos de la calle por los que estaba previsto que pasara el líder de la Iglesia Católica.
En el Parque Rodó, uno de los puntos más concurridos de la rambla de Montevideo, León XIV subió al papamóvil.
El momento menos protocolar se dio cuando León XIV llegó a la Plaza Independencia. Allí saludó nuevamente a Orsi y caminó frente a algunos jóvenes que le entregaron cartas. Un niño lo abrazó y le puso una nota en la mano.
Allí se dio una imagen que Uruguay parece tener naturalizada: la de los presidentes desde la restauración democrática reunidos. León XIV saludó a Julio María Sanguinetti (1985-1990 y 1995-2000, del Partido Colorado), Luis Alberto Lacalle Herrera (1990-1995, del Partido Nacional) y Luis Lacalle Pou (2020-2025, del Partido Nacional).
El papa León XIV llegó al país más laico del continente y, como se esperaba, hizo referencias indirectas al aborto y la eutanasia, prácticas habilitadas por ley en Uruguay. La despenalización de la interrupción voluntaria del embarazo fue aprobada en 2012 y la ley de muerte asistida se aplica desde este año.
“Quien todavía no ha nacido pertenece a la familia humana y al futuro de su pueblo. Su dependencia absoluta de la madre no disminuye la dignidad que le corresponde ni la protección que merece”, dijo el papa en su discurso.








