Brasilia, 4 de septiembre.- A un mes de unas elecciones inciertas, Luiz Inácio Lula da Silva, y Flávio Bolsonaro llegan a la recta final de la campaña en Brasil separados por pocos puntos, mientras un escándalo de corrupción alteró el escenario político y sumó presión sobre una disputa ya marcada por la confrontación.
La carrera hacia la primera vuelta del 4 de octubre se endureció tras las revelaciones sobre el caso del Banco Master, una entidad privada que el Banco Central liquidó el año pasado después de pérdidas superiores a 11.000 millones de dólares en fondos de pensiones públicos. La investigación, aún abierta y en gran parte bajo secreto judicial, alcanzó a políticos, autoridades y jueces del Tribunal Supremo.
A ese frente se sumó otro dato de alto impacto político: el senador Flávio Bolsonaro admitió que recibió al menos 12 millones de dólares del banquero Daniel Vorcaro, ex dueño del Banco Master, para financiar una película sobre el ascenso político de su padre.
Aunque defendió la legalidad del aporte y sostuvo que se trató de fondos privados, evitó mostrar el contrato y tampoco aclaró públicamente cuál fue el destino de ese dinero.
El expediente ganó volumen esta semana con la divulgación de mensajes atribuidos al banquero, enviados al magistrado Alexandre de Moraes, quien instruyó la causa que derivó en la condena del expresidente Jair Bolsonaro por golpe de Estado.
Los mensajes mostrarían un vínculo de confianza entre los dos, hasta el punto de que el empresario le preguntó al juez si le convenía irse del país poco antes de ser detenido por primera vez, el 17 de noviembre de 2025.
En paralelo, Flávio Bolsonaro endureció sus ataques contra Lula. Este viernes aseguró que existió “un consorcio” entre el presidente y “esas personas que han intentado acabar con la democracia”, en referencia a los implicados en la trama.
Por su parte, desde el gobierno, Lula pidió rigor en el avance de las pesquisas sobre el caso Master, aunque cuestionó la difusión parcial de información del expediente. El presidente sostuvo que hubo filtraciones selectivas y advirtió, sin mencionar nombres, que algunas maniobras buscaron debilitar a las instituciones democráticas.
La difusión de esos elementos devolvió el caso al centro de la campaña y abrió una nueva etapa de acusaciones cruzadas entre oficialismo y oposición, en una disputa que llegó ajustada al tramo final.
En ese contexto, las encuestas más recientes ubicaron a Lula da Silva con el 38% de la intención de voto, cinco puntos por encima del 33% que reunió Flávio Bolsonaro.








