Managua, 3 de septiembre.- En el marco de la conmemoración del 47 aniversario de fundación del Ejército de Nicaragua, el régimen de Daniel Ortega volvió a recurrir a una dura retórica antiimperialista dirigida contra el Gobierno de los Estados Unidos.
Durante la ceremonia oficial, celebrada junto a la copresidenta Rosario Murillo y los altos mandos de las fuerzas armadas, el régimen encabezado por Ortega y Murillo reafirmó su postura de confrontación con Washington, posicionando a la administración estadounidense como la principal amenaza a la soberanía y la estabilidad del país centroamericano.
La intervención de Ortega no se limitó a repasar las tareas operativas de las fuerzas armadas o los proyectos gubernamentales, sino que sirvió para señalar lo que el régimen considera una constante injerencia norteamericana en los asuntos internos de la región y del mundo.
Uno de los puntos clave del discurso fue la advertencia del régimen de Daniel Ortega sobre la necesidad de mantener una alerta ininterrumpida frente a las acciones de la potencia norteamericana. El líder del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) enfatizó la cautela extrema con la que la nación debe actuar ante la política exterior de la Casa Blanca.
Ortega afirmó que el poder militar mundial de los Estados Unidos lleva a ese país a actuar bajo el supuesto derecho de agredir a otros pueblos. Por ello, reiteró la metáfora de alerta continua al señalar que las fuerzas armadas y el pueblo deben “estar siempre con un ojo abierto y otro ojo cerrado”.
De acuerdo con la postura del régimen, este estado de prevención responde al riesgo constante de agresiones o maniobras desestabilizadoras que buscan interferir en la independencia y la autodeterminación del país.
Esta advertencia cobra relevancia en un contexto donde EE.UU., mantiene una estrecha vigilancia sobre el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo. Desde Washington, diversas administraciones y organismos internacionales han mantenido un escrutinio permanente sobre Managua, aplicando:
Durante la alocución, el régimen de Daniel Ortega criticó fuertemente el modelo y la política geopolítica de Estados Unidos, acusando al gobierno estadounidense de destinar cuantiosos recursos a conflictos bélicos en lugar de atender la pobreza o promover la cooperación en América Latina.
Según el argumento del gobernante, la falta de desarrollo promovida por ese modelo es la causa directa de los flujos migratorios masivos hacia el norte.
Asimismo, se refirió al trato que reciben los migrantes en suelo norteamericano, denunciando que tras ser explotados son deportados de regreso a sus países. Ortega aseguró que en Nicaragua el régimen recibe a estos ciudadanos retornados para reincorporarlos a la vida productiva del país.








