La Guaira, Venezuela, 27 de junio de 2026.- La tragedia provocada por los terremotos de magnitudes 7,2 y 7,5 que sacudieron Venezuela continúa agravándose. Tres días después de la catástrofe, miles de familiares siguen buscando desesperadamente a sus seres queridos entre los escombros, mientras las autoridades endurecieron las medidas de seguridad y restringieron el acceso al estado de La Guaira, la zona más devastada por el desastre.
El Gobierno informó que cualquier persona que desee ingresar a la región deberá contar con una autorización oficial, con el objetivo de facilitar las labores de rescate y evitar que el intenso tráfico y la llegada masiva de curiosos dificulten el trabajo de los equipos de emergencia.
La presidenta encargada, Delcy Rodríguez, anunció además el despliegue de más de 14.000 efectivos militares y policiales para reforzar la seguridad, coordinar la distribución de ayuda humanitaria y apoyar las operaciones de búsqueda y rescate.
Más de 920 fallecidos y decenas de miles de desaparecidos
El balance oficial mantiene en 920 los fallecidos y más de 3.360 personas heridas, aunque la preocupación crece debido a que organizaciones civiles y plataformas independientes reportan más de 51.000 personas desaparecidas, una cifra que podría incluir casos duplicados o ciudadanos incomunicados por la caída de las redes telefónicas.
Las autoridades también confirmaron que 243 personas han sido rescatadas con vida, mientras continúan las tareas de remoción de escombros en edificios colapsados.
Expertos en rescate recuerdan que las primeras 72 horas después de un terremoto son determinantes para encontrar sobrevivientes, aunque las posibilidades aumentan si las víctimas logran acceder a agua o alimentos.
Familiares lideran la búsqueda ante la falta de recursos
En numerosos sectores de La Guaira son los propios vecinos quienes, armados únicamente con palas, martillos y herramientas improvisadas, intentan remover toneladas de concreto para rescatar a familiares atrapados.
«Cada persona salvada es un milagro. No vamos a ocultar la magnitud de esta tragedia», afirmó el presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, al reconocer la gravedad de la emergencia.
Nazareth Jiménez, una de las residentes afectadas, pidió ayuda internacional mientras observaba los restos del edificio donde permanecen desaparecidos varios miembros de su familia.
«Todavía hay gente viva. Necesitamos maquinaria pesada para poder sacarlos», expresó entre lágrimas.
Crisis humanitaria y miles de personas sin hogar
Mientras continúan las labores de rescate, miles de venezolanos permanecen durmiendo en calles, estacionamientos y refugios improvisados por temor a nuevos derrumbes.
La Organización Internacional para las Migraciones (OIM) estima que hasta 6,76 millones de personas podrían verse afectadas, incluidos cerca de dos millones de habitantes del área metropolitana de Caracas.
En ciudades como Maiquetía y Catia La Mar persisten las largas filas para adquirir alimentos, agua potable y medicamentos, mientras la desesperación ha provocado episodios de saqueos y enfrentamientos por productos básicos.
Ayuda internacional comienza a reforzar las labores de rescate
Las autoridades venezolanas informaron que al menos 861 rescatistas y voluntarios internacionales provenientes de México, Estados Unidos, Colombia, Suiza, El Salvador y otros países ya trabajan en las zonas afectadas.
Delcy Rodríguez confirmó además que sostuvo conversaciones con el presidente estadounidense Donald Trump y con el secretario de Estado Marco Rubio, quienes reiteraron el compromiso de Washington de continuar enviando equipos especializados, personal de rescate y asistencia humanitaria.
Las labores continúan contrarreloj mientras miles de familias mantienen la esperanza de encontrar con vida a sus seres queridos bajo los edificios colapsados.








