Toronto, 9 Junio.- El Gobierno de Canadá confirmó que el nuevo Puente Internacional Gordie Howe, una de las infraestructuras más importantes para el comercio entre Canadá y Estados Unidos, comenzará a operar en los próximos días pese a las amenazas realizadas meses atrás por el presidente estadounidense, Donald Trump, quien había planteado la posibilidad de bloquear el proyecto durante las negociaciones comerciales entre ambos países.

El primer ministro canadiense, Mark Carney, anunció este martes que la ceremonia oficial de inauguración se celebrará el próximo viernes, mientras que la apertura al tráfico vehicular tendrá lugar pocos días después.

La nueva infraestructura conectará las ciudades de Windsor y Detroit a través del río Detroit, consolidándose como un corredor estratégico para el comercio bilateral entre las dos mayores economías de Norteamérica.

“Obviamente el puente estará abierto al final de la semana. Es un símbolo, pero también una realidad de cooperación entre nuestros países”, afirmó Carney al ingresar al Parlamento canadiense.

Un proyecto clave para el comercio entre Canadá y Estados Unidos

El puente lleva el nombre de Gordie Howe, considerado una de las mayores figuras de la historia del hockey sobre hielo y leyenda de los Detroit Red Wings, equipo con el que disputó 25 temporadas.

La construcción fue impulsada durante la administración del exgobernador republicano de Michigan, Rick Snyder, y financiada principalmente por el Gobierno canadiense con el objetivo de reducir la congestión existente en el histórico Puente Ambassador y en el túnel Detroit-Windsor.

Las obras comenzaron en 2018 y representan una inversión multimillonaria destinada a fortalecer el intercambio económico entre ambos países.

El puente se suma a una de las rutas comerciales más transitadas de América del Norte, por donde circulan diariamente miles de vehículos particulares y comerciales, especialmente relacionados con la industria automotriz.

La controversia con Trump

La inauguración se produce después de varios meses de tensión diplomática. En febrero, Trump exigió que Canadá cediera al Gobierno estadounidense una participación mayoritaria en la propiedad del puente y planteó otras demandas durante las conversaciones previas a la revisión del acuerdo comercial entre Estados Unidos, Canadá y México.

El mandatario republicano argumentó entonces que la infraestructura tenía una importancia estratégica para la economía estadounidense y sugirió que Washington debía ejercer un mayor control sobre su gestión.

Sin embargo, las autoridades canadienses rechazaron cualquier modificación en la estructura de propiedad del proyecto.

Michigan destaca los beneficios económicos

La senadora demócrata por Michigan, Elissa Slotkin, defendió públicamente la construcción del puente y afirmó que representa un enorme impulso económico para el estado y para la competitividad regional.

Por su parte, Rick Snyder recordó recientemente que las afirmaciones de Trump sobre la propiedad del puente eran incorrectas.

Según explicó el exgobernador, Canadá y el estado de Michigan poseen conjuntamente la infraestructura bajo una fórmula de participación equitativa del 50% cada uno.

Snyder destacó además que Canadá asumió la financiación completa del proyecto y que la inversión será recuperada gradualmente mediante los ingresos generados por los peajes.

Un nuevo corredor estratégico para Norteamérica

La puesta en funcionamiento del Puente Gordie Howe reducirá la dependencia del histórico Ambassador Bridge, considerado actualmente el paso fronterizo más transitado entre Estados Unidos y Canadá.

Ese puente transporta aproximadamente una cuarta parte de todo el comercio bilateral entre ambas naciones y desempeña un papel fundamental para las cadenas de suministro de la industria automotriz norteamericana.

La apertura del nuevo corredor busca mejorar la fluidez del tráfico comercial, fortalecer la competitividad económica regional y ofrecer una alternativa moderna para el transporte de mercancías y pasajeros.

La inauguración también representa una señal de cooperación entre Ottawa y Washington en un momento en que ambos países enfrentan negociaciones complejas sobre comercio, aranceles y seguridad fronteriza.

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