Dubái, 27 de marzo.- Israel lanzó este viernes una nueva oleada de ataques contra Irán y advirtió que las operaciones “se intensificarán y ampliarán”, en medio de crecientes tensiones regionales y presiones internacionales para alcanzar un alto el fuego. La escalada ocurre mientras el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró que las conversaciones avanzan, aunque decidió extender hasta el 6 de abril el plazo para que Teherán reabra el estratégico estrecho de Ormuz.
El conflicto, que ya genera efectos globales en los mercados energéticos, ha puesto en el centro de la crisis a esta vía marítima por donde transita cerca del 20% del petróleo mundial. Washington ha presentado a Irán una propuesta de 15 puntos que incluye la reapertura del estrecho y limitaciones a su programa nuclear, mientras refuerza simultáneamente su presencia militar en la región.
Desde Teherán, las autoridades niegan participar en negociaciones y han respondido con el lanzamiento continuo de misiles y drones hacia Israel y varios países del Golfo, elevando el riesgo de una guerra regional de mayor escala.
Por su parte, el ministro de Defensa israelí, Israel Katz, advirtió que Irán “pagará un precio muy alto” por los ataques y confirmó que los bombardeos se ampliarán a nuevos objetivos estratégicos dentro del país persa, incluidos centros de producción de misiles.
Los ataques israelíes alcanzaron instalaciones militares en Teherán y otras zonas del oeste de Irán, mientras que también se reportaron explosiones en Beirut y daños materiales en puertos clave de Kuwait, en lo que parece ser una expansión del conflicto hacia infraestructuras regionales sensibles.
En paralelo, Estados Unidos ha ordenado el despliegue de miles de efectivos adicionales, incluyendo marines y tropas aerotransportadas, lo que alimenta las especulaciones sobre una posible intervención directa si fracasan los esfuerzos diplomáticos.
A pesar de estos movimientos militares, la Casa Blanca insiste en una salida negociada. El enviado especial estadounidense, Steve Witkoff, confirmó que Washington ha presentado una hoja de ruta para un alto el fuego, aunque Irán ha respondido con su propia propuesta que exige compensaciones y el reconocimiento de su soberanía sobre el estrecho.
La situación humanitaria también se deteriora rápidamente. Según organismos internacionales, miles de viviendas, hospitales y escuelas han sido dañados en Irán, mientras crece el temor a un éxodo masivo de civiles si continúan las hostilidades.
El conflicto ha provocado además una fuerte reacción en los mercados: el precio del petróleo Brent superó los 107 dólares por barril, reflejando la incertidumbre sobre el suministro energético global.
Mientras continúan los bombardeos y los intentos diplomáticos, la comunidad internacional observa con preocupación una crisis que amenaza con desestabilizar no solo Oriente Medio, sino también la economía mundial.








