Bogotá, 16 feb.– El presidente de Colombia, Gustavo Petro, anunció que aceptará la propuesta del Ejército de Liberación Nacional (ELN) para permitir que una comisión independiente investigue los presuntos vínculos del grupo guerrillero con el narcotráfico, uno de los principales obstáculos en las fallidas negociaciones de paz.
La iniciativa fue planteada en enero por Antonio García, máximo comandante del ELN, quien aseguró en un mensaje público que la organización no administra rutas ni laboratorios de cocaína, aunque reconoció que impone “impuestos” a comerciantes vinculados a esta economía ilegal. “El ELN no tiene nada que ver con el narcotráfico”, afirmó, desafiando al Gobierno a verificar sus declaraciones mediante una instancia externa.
En respuesta, Petro señaló que la comisión deberá ser científica e independiente de los gobiernos, y que sus conclusiones deberán ser entregadas a la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Además, instó al grupo armado a respaldar los programas de sustitución de cultivos ilícitos en la región del Catatumbo, una de las zonas más golpeadas por la violencia y el negocio de la coca.
Narcotráfico, punto de quiebre en el proceso de paz
El mandatario colombiano ha acusado reiteradamente al ELN de financiarse a través del narcotráfico, llegando a describir a su dirigencia como “narcotraficantes vestidos de revolucionarios”. Este señalamiento fue uno de los factores que impidieron avances sustanciales en los diálogos de paz durante los primeros años de su administración.
Las conversaciones se rompieron el año pasado tras una ofensiva del ELN en el Catatumbo que dejó decenas de muertos y provocó el desplazamiento de más de 50.000 personas. Desde entonces, el grupo ha manifestado su disposición a avanzar en un “acuerdo nacional” que permita retomar las negociaciones.
Petro, sin embargo, ha sido enfático en que no reanudará el proceso de paz mientras el ELN no abandone cualquier vínculo con el narcotráfico.
El contexto del conflicto
Fundado a comienzos de la década de 1960, el ELN cuenta actualmente con cerca de 5.000 combatientes y mantiene presencia en zonas rurales estratégicas, especialmente en áreas fronterizas con Venezuela. Su influencia ha crecido en algunos territorios tras la desmovilización de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) en 2017.
En paralelo, el gobierno colombiano ha mantenido contactos internacionales para enfrentar a la guerrilla. Funcionarios revelaron que en enero se discutió con el presidente estadounidense Donald Trump la posibilidad de cooperación militar para combatir al ELN.
La decisión de permitir una comisión independiente podría convertirse en un punto de inflexión en el complejo escenario del proceso de paz en Colombia, en medio de tensiones por la violencia persistente y el impacto del narcotráfico en la seguridad nacional.








