Redacción Internacional, 11 enero.– Diversas organizaciones no gubernamentales han denunciado este domingo que la represión de las protestas en Irán habría causado cientos de muertos, mientras el país permanece prácticamente incomunicado por el bloqueo de Internet y las manifestaciones contra el Gobierno continúan, incluso durante la noche.
De acuerdo con testimonios de familiares de víctimas recogidos por organizaciones de derechos humanos, las morgues estarían saturadas de cuerpos, en su mayoría jóvenes de entre 18 y 22 años que habrían recibido disparos a corta distancia. Entre los casos documentados figura el de Rubina Aminian, una estudiante kurdo-iraní de 23 años que murió el jueves 8 de enero durante las protestas en Teherán. Sus padres relataron haber visto numerosos cadáveres al acudir a la capital para identificar los restos de su hija.
Aunque la falta de comunicaciones dificulta la verificación de datos, el balance confirmado de fallecidos supera el centenar, según recuentos independientes. Las protestas alcanzaron su punto álgido el jueves, con casi un centenar de manifestaciones en la mayoría de las provincias del país, lo que llevó a las autoridades a interrumpir el acceso a Internet y a las comunicaciones internacionales, un bloqueo que continúa vigente.
A pesar de estas restricciones, han circulado imágenes de marchas nocturnas multitudinarias en distintas ciudades, incluida Teherán, lo que evidencia que la movilización social sigue activa. En paralelo, medios vinculados al Gobierno iraní informaron de la muerte de ocho miembros de las fuerzas de seguridad en enfrentamientos recientes y de la detención de cerca de 200 personas, a las que las autoridades califican como líderes de “grupos terroristas”, además de la incautación de armas y material incendiario.
El presidente iraní, Masud Pezeshkian, acusó a Estados Unidos e Israel de fomentar la división en el mundo islámico y de aprovechar la crisis para desestabilizar el país. Las autoridades sostienen que las protestas están siendo manipuladas desde el exterior, mientras refuerzan el discurso de seguridad nacional.
Irán vive desde finales de diciembre una ola de protestas iniciadas por la grave crisis económica, marcada por la devaluación de la moneda y una inflación elevada, que con el paso de los días ha derivado en consignas abiertamente políticas contra el régimen de los ayatolás. Ante el aumento de la represión, el presidente estadounidense Donald Trump advirtió de una posible intervención en apoyo a los manifestantes, mientras el Ejército iraní aseguró estar preparado para responder a cualquier intento de injerencia extranjera.








