Ottawa, 5 enero.- Decenas de personas se congregaron este fin de semana frente a la embajada de Estados Unidos en Ottawa, a pocos pasos de Parliament Hill, para condenar la captura del exdictador venezolano Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos y exigir al Gobierno canadiense que respalde el derecho del pueblo venezolano a la autodeterminación y reclame la retirada estadounidense del país sudamericano. La protesta se produjo mientras varios gobiernos internacionales cuestionan la operación militar ordenada por el presidente Donald Trump, ejecutada en la madrugada del sábado en Caracas, y marcada por explosiones y vuelos a baja altura de aeronaves militares.

Los manifestantes denunciaron lo que consideran una injerencia histórica de Washington en América Latina, acusando a Estados Unidos de tratar la región como su “patio trasero” para explotar recursos naturales, en particular el petróleo venezolano. Emmanuel Galleguillos-Cote, uno de los asistentes, sostuvo que la acción militar representa “un nuevo capítulo de intervención” y defendió que los recursos de Venezuela “pertenecen a su pueblo y no a una potencia extranjera”.

Durante la movilización se escucharon consignas de apoyo a Nicolás Maduro, así como críticas directas a Donald Trump, a quien acusaron de desestabilizar la región. Pocas horas después de la captura, el mandatario estadounidense declaró su intención de aprovechar el vacío político para “reparar” la infraestructura petrolera venezolana y vender grandes volúmenes de crudo en el mercado internacional, declaraciones que avivaron las protestas.

El secretario de Estado Marco Rubio matizó el domingo el alcance de la intervención, al señalar que Estados Unidos no asumiría un rol cotidiano en el gobierno venezolano, más allá de hacer cumplir el embargo petrolero. Sin embargo, seis países, entre ellos México y España, emitieron un comunicado conjunto condenando la acción de Washington por sentar un precedente peligroso para la paz y la seguridad regional, subrayando que la crisis venezolana debe resolverse mediante diálogo, negociación y respeto al derecho internacional, sin injerencias externas.

En contraste, también hubo contramanifestantes. Diana Rizo, venezolana residente en Canadá desde 2014, expresó su desconcierto ante las protestas a favor de Maduro y aseguró que los últimos acontecimientos le devuelven la esperanza de regresar a su país. “He vivido muchos años sin esperanza de volver a casa; ahora esa esperanza renace”, afirmó, al tiempo que señaló que muchos venezolanos en el exterior confían en que se abra finalmente un camino hacia la democracia y la reunificación familiar.

El primer ministro canadiense, Mark Carney, reaccionó el sábado reiterando que una de las primeras medidas de su gobierno fue imponer sanciones adicionales al que calificó como un “régimen brutalmente opresivo y criminal”. En un mensaje en redes sociales, recordó que Canadá no reconoce al régimen de Maduro desde el fraude electoral de 2018 y sostuvo que Ottawa acoge con satisfacción la oportunidad de libertad, democracia, paz y prosperidad para el pueblo venezolano. Carney añadió que Canadá ha apoyado históricamente una transición pacífica, negociada y liderada por Venezuela, e instó a todas las partes a respetar el derecho internacional y el derecho soberano de los venezolanos a decidir su futuro.

Además de la protesta en Ottawa, se registraron manifestaciones en Montreal, en el parque Faubourgs, y se anunció otra concentración frente al consulado estadounidense en la ciudad de Quebec, reflejo de la división de opiniones dentro de Canadá ante el giro de los acontecimientos en Venezuela.

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