El discurso antiinmigrante se radicaliza en Reino Unido y Europa ante el auge de la extrema derecha y la presión política

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Londres, 15 Dic.— La retórica antiinmigrante y los mensajes hostiles hacia personas con raíces migrantes se han intensificado de forma alarmante en Reino Unido y en distintos países de Europa, a medida que la migración escala posiciones en la agenda política y los partidos de derecha y extrema derecha ganan terreno en encuestas y elecciones.

En el último año, decenas de miles de manifestantes marcharon por Londres coreando consignas como “¡envíenlos a casa!”, mientras legisladores y dirigentes políticos han denunciado públicamente la diversidad racial en los medios de comunicación y promovido deportaciones de residentes extranjeros que llevan años viviendo legalmente en el país.

Este fenómeno no es exclusivo del Reino Unido. En países como Alemania, Francia y Hungría, partidos que presentan la inmigración como una amenaza para la identidad nacional se sitúan en lo más alto de las encuestas. Entre ellos destacan Reform UK, Alternativa por Alemania (AfD) y la Agrupación Nacional francesa, cuyas propuestas incluyen deportaciones masivas y la retirada de derechos a inmigrantes con larga residencia.

Según el historiador británico Kieran Connell, de la Queen’s University Belfast, “lo que antes se consideraba propio de los márgenes de la extrema derecha hoy se ha convertido en el centro del debate político”, reflejando un cambio profundo en el discurso público europeo.

El endurecimiento del lenguaje ha coincidido con un respaldo indirecto desde Estados Unidos. El presidente Donald Trump ha descrito recientemente a Europa como un continente amenazado por el “borrado civilizacional”, reforzando narrativas que ya circulan entre los movimientos etnonacionalistas del continente. Declaraciones de este tipo han sido bien recibidas por líderes como Jordan Bardella, de la Agrupación Nacional, quien afirmó compartir la preocupación por los efectos de la migración masiva.

Los expertos señalan que el rechazo a la inmigración no se explica únicamente por el aumento de los flujos migratorios, incluidos los solicitantes de asilo procedentes de África, Oriente Medio y Ucrania. Factores como el estancamiento económico, la herencia de la crisis financiera de 2008, el Brexit y el impacto de las redes sociales han contribuido a profundizar la polarización social. Plataformas como X, propiedad de Elon Musk, han sido señaladas por amplificar contenido divisivo y mensajes de extrema derecha.

En Reino Unido, los datos oficiales reflejan un aumento sostenido de los crímenes de odio. La policía de Inglaterra y Gales registró más de 115.000 delitos de este tipo hasta marzo de 2025, un incremento del 2 % interanual. Legisladores como Dawn Butler han denunciado un crecimiento de los ataques racistas y amenazas de muerte en redes sociales.

La tensión social se ha traducido también en violencia en las calles. En julio de 2024, disturbios antiinmigrantes sacudieron varias ciudades británicas tras la difusión de desinformación en línea sobre un crimen, mientras que en Irlanda y Países Bajos se han producido protestas violentas contra centros de acogida de solicitantes de asilo.

Frente a este escenario, los partidos tradicionales han endurecido su discurso migratorio con el objetivo de frenar el avance de la derecha radical. El Gobierno laborista británico, aunque condena el racismo, impulsa medidas para dificultar la residencia permanente, inspirándose en el modelo de Dinamarca, que ha reducido las solicitudes de asilo mediante permisos temporales.

Sin embargo, organizaciones de derechos humanos advierten que ceder terreno a la extrema derecha solo conduce a políticas cada vez más restrictivas. “Por cada concesión, se exigirá otra más”, alertó Michael O’Flaherty, comisionado de derechos humanos del Consejo de Europa, cuestionando hasta dónde puede llegar este giro político.

Analistas coinciden en que la normalización de una retórica divisiva está moldeando de forma duradera la opinión pública europea. “La percepción de que la confrontación funciona se ha instalado”, afirmó Bobby Duffy, del King’s College de Londres, subrayando el riesgo de que el discurso político continúe profundizando la fractura social en el continente.

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