Revisión masiva de refugiados admitidos durante la era Biden desata temor e incertidumbre en Estados Unidos

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Washington D.C., 26 de noviembre de 2025 La decisión del gobierno del presidente Donald Trump de reexaminar todos los expedientes de refugiados admitidos durante el mandato de Joe Biden ha desatado una ola de preocupación entre decenas de miles de familias que creían tener asegurado su futuro en Estados Unidos. El plan, detallado en un memorando interno firmado por Joseph Edlow, director del Servicio de Ciudadanía e Inmigración (USCIS), apunta a corregir lo que la administración actual considera un proceso acelerado y poco riguroso llevado a cabo por la Casa Blanca anterior.

El documento, obtenido por The Associated Press, sostiene que la administración Biden priorizó la “rapidez” y la “cantidad” por encima de una verificación exhaustiva, una acusación que ha encendido alarmas entre organizaciones defensoras de migrantes y expertos en política humanitaria. Para muchos refugiados —personas que ya superaron exámenes de seguridad, entrevistas rigurosas y un proceso que suele durar años— esta revisión masiva representa un golpe emocional y un riesgo inesperado para su estabilidad.

“Un sueño que ahora podría desvanecerse”: refugiados temen ser enviados de regreso

Un refugiado sirio que llegó a Estados Unidos durante la administración Biden describió la noticia como un nuevo choque traumático para él y su familia. “Era y sigue siendo un sueño estar en Estados Unidos”, afirmó bajo condición de anonimato por temor a represalias gubernamentales. Después de huir de la guerra civil en Siria y esperar casi una década en Líbano para ser admitidos, temen ahora que su estatus pueda ser revocado.

El memorando indica, además, que la revisión alcanzará incluso a refugiados que ya obtuvieron su tarjeta de residencia, y suspende temporalmente la aprobación de nuevas green cards para quienes llegaron durante el gobierno de Biden. Para miles de familias, especialmente aquellas que aún esperan la residencia permanente, la incertidumbre se ha vuelto insoportable.

Organizaciones humanitarias: “Una tarea casi imposible y un golpe devastador”

La reacción de los grupos de defensa ha sido contundente. La American Immigration Lawyers Association calificó la medida como un “desperdicio enorme de recursos gubernamentales”, advirtiendo que reabrir y volver a procesar casi 200,000 casos requeriría años de trabajo y generaría caos institucional.

El International Rescue Committee se sumó a las críticas: “Esta política sería un nuevo e innecesario trauma para refugiados que ya sobrevivieron horrores inimaginables”, expresó la organización, recordando que muchos han esperado décadas para poder reconstruir sus vidas en Estados Unidos.

Los activistas acusan al gobierno de seguir una política más amplia orientada a desmantelar el programa de refugiados, que ya había sido suspendido por Trump a principios de este año, imponiendo además un límite de solo 7,500 ingresos para el próximo período, en su mayoría provenientes de sudafricanos blancos, una medida que organizaciones humanitarias consideran discriminatoria.

El gobierno defiende las medidas: “Solo deben quedarse quienes merecen estar aquí”

El Departamento de Seguridad Nacional (DHS) defendió la iniciativa el martes. Su portavoz, Tricia McLaughlin, reiteró que la administración Trump está corrigiendo fallas graves del proceso anterior: “Se están tomando medidas para garantizar que quienes están aquí realmente merecen estar aquí”.

La falta de detalles públicos sobre el mecanismo y los criterios de revisión ha amplificado el temor entre comunidades migrantes en todo el país.

El miedo se extiende a afganos y otros beneficiarios de programas especiales

Aunque la medida está dirigida específicamente a refugiados del programa formal de reasentamiento, el impacto psicológico ha trascendido ese grupo.

Afganos que llegaron bajo programas especiales —incluyendo intérpretes que trabajaron para las Fuerzas Armadas de Estados Unidos— expresaron profunda angustia pese a que no serían directamente afectados.

Un trauma tras otro, estrés tras estrés”, comentó un médico afgano que trabajó como intérprete militar antes de lograr refugio en Sacramento, California. Otro joven de 26 años que colaboró con las Fuerzas Especiales estadounidenses confesó su temor de que el cambio de reglas vuelva a poner su vida en riesgo: “Pasamos por muchos filtros antes de obtener nuestro estatus. No sabemos qué va a pasar ahora”.

Una incertidumbre que crece sin respuestas claras

La revisión del programa de refugiados se ha convertido en un símbolo de la estrategia más estricta del gobierno Trump en materia migratoria. Sin embargo, para las más de 200,000 personas que ya habían comenzado a reconstruir sus vidas —empleo, estudios, comunidades, reunificación familiar—, esta medida representa un golpe devastador que podría redefinir su futuro.

Mientras tanto, las organizaciones humanitarias y legales continúan presionando para que la Casa Blanca reconsidere su postura, argumentando que la política erosiona la confianza histórica en el sistema migratorio estadounidense y pone en peligro a personas que huyeron de persecuciones, guerras y regímenes autoritarios.

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