La Paz, 10 nov.- El presidente boliviano Rodrigo Paz exhortó este lunes a las Fuerzas Armadas a redoblar sus esfuerzos para evitar el desvío de combustibles hacia el contrabando, denunciando la existencia de “mafias incrustadas en el Estado” que estarían vendiendo gasolina y diésel de forma ilegal a países vecinos.

«No permitan el contrabando, hagan su mejor esfuerzo para que ese diésel y esa gasolina que hemos traído sea para el boliviano y no para las mafias corruptas que todavía siguen incrustadas en este Estado», declaró el mandatario durante un acto de reconocimiento que las Fuerzas Armadas ofrecieron en Sucre, apenas dos días después de su investidura.

El domingo, Paz encabezó una caravana de camiones cisterna que transportaron combustible a distintas regiones del país, buscando aliviar la crisis energética que en las últimas semanas había generado largas filas en las estaciones de servicio. La escasez, explicó el presidente, se debe principalmente a la falta de divisas necesarias para importar hidrocarburos, cuyo precio está subvencionado por el Estado desde hace más de dos décadas.

El jefe de Estado advirtió que “vienen momentos difíciles” para Bolivia y prometió actuar con “absoluta honestidad” al tomar medidas impopulares pero necesarias para “reordenar la casa” y sanear las finanzas públicas. «Les pido que no me dejen. Este es un camino de no retorno; ya saben lo que fue el pasado, solo nos queda construir futuro», expresó.

Por su parte, el ministro de la Presidencia, José Luis Lupo, adelantó que el Gobierno planea levantar gradualmente el subsidio a los combustibles, un programa que actualmente cuesta al Estado más de 2.000 millones de dólares anuales. Aunque no ofreció detalles sobre el cronograma, Lupo señaló que la eliminación será “ordenada y responsable”.

Actualmente, el litro de gasolina subvencionada cuesta 3,72 bolivianos (unos 0,50 dólares) y el de diésel 3,74 bolivianos, precios muy inferiores a los del mercado internacional, lo que incentiva el contrabando hacia Perú, Chile y Brasil.

Paz también instó a las Fuerzas Armadas a “recuperar la soberanía” sobre territorios donde el Estado ha perdido el control frente a grupos ilegales. «Cada boliviano tiene derecho a transitar por cualquier territorio de la patria, y ese es un derecho que las Fuerzas Armadas deben defender junto a la Policía», enfatizó.

Durante los últimos años, Bolivia ha enfrentado bloqueos de caminos impulsados por simpatizantes del expresidente Evo Morales, lo que provocó pérdidas económicas superiores a 5.000 millones de dólares, según el anterior gobierno de Luis Arce.

Como parte de su agenda internacional, Paz viajó recientemente a Estados Unidos para reunirse con altos funcionarios del gobierno de Donald Trump y representantes de organismos financieros, buscando soluciones a la escasez de dólares y de combustibles.

El nuevo mandatario ha prometido abrir Bolivia a la inversión extranjera, garantizar seguridad jurídica a los empresarios y restablecer relaciones diplomáticas plenas con Estados Unidos, rotas desde 2008 durante el gobierno de Evo Morales.

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