Madrid, 1 sep (EFE).- La actriz Ester Expósito (Madrid, 2000) reconoce que ha tenido que establecer “dónde poner la barrera” entre su vida personal y la exposición mediática para preservar su paz mental, un dilema que lleva al extremo su personaje en la película ‘El talento’, donde debe decidir entre sus sueños artísticos y su dignidad personal.

“Yo no separaba la actriz de la persona, pero la exposición mediática ha sido muy grande”, comenta la intérprete durante la promoción del filme que se estrena este viernes, dirigido por Polo Menárguez, con guion y producción de Fernando León de Aranoa y protagonizado también por Pedro Casablanc (‘Querer’, ‘Dolor y gloria’).

Expósito interpreta a Elsa, una talentosa estudiante de violonchelo perteneciente a la alta burguesía, que asiste a la fiesta de cumpleaños de una amiga superficial, en una mansión controlada por su poderoso y retorcido padre, papel a cargo de Casablanc. Allí, Elsa debe enfrentarse a decisiones que determinarán el desarrollo de su carrera artística y su integridad personal.

“Ha habido momentos en que he parado y he dicho: ‘Ester, está la actriz pero también estás tú, y tienes que ver hasta dónde permites que esto se meta dentro de tu paz y de tu vida’”, explica la actriz, subrayando la importancia de marcar límites en la exposición pública.

Un viaje hacia la dignidad y la madurez

Para Menárguez, ‘El talento’ es “un viaje hacia la dignidad y la madurez”, donde Elsa descubre en una sola noche “cómo funcionan las relaciones de poder” y experimenta un desclasamiento súbito que la hace caer varios peldaños sociales, enfrentándose a la realidad del estatus, el lujo y la prepotencia.

Fernando León de Aranoa, coadaptador de la novela ‘La señorita Else’ (1924) de Arthur Schnitzler, señala que han trasladado el monólogo interior del libro a la pantalla incorporando el talento del violonchelo de Elsa, “para poner en juego algo más que la situación económica familiar”.

El filme también aborda la dimensión social, enfatizando cómo el talento artístico muchas veces depende de redes de apoyo ligadas a la clase social, y cómo estas redes pueden ocultarse para magnificar la percepción del mérito personal.

Un mundo de apariencias y máscaras

Los personajes de Mirela Balić (‘Élite’, ‘Mala influencia’) y Juan Pablo Fuentes (‘Príncipes salvajes’) reflejan un entorno superficial donde “nunca les ha faltado una casa, pero sí un abrazo”, y carecen de herramientas para enfrentar las complejidades de la vida, según sus actores. Balić lo define como “un baile de máscaras”, lleno de falsedad, acoso y turbia apariencia, donde las heridas se disfrazan con gestos, objetos o sonrisas.

Por su parte, Pedro Casablanc, que encarna la figura de poder, inspira a Expósito: “Me inspiró mucho ver desde dónde trabaja un actor al que admiro tanto”. Casablanc describe su labor actoral como un equilibrio entre placer, juego y compromiso, que permite romper las “corazas” que la sociedad impone desde la adolescencia y reconectar con la autenticidad del personaje.

El estreno de ‘El talento’ propone así una reflexión sobre el precio del éxito, la integridad personal y la exposición pública, tanto dentro como fuera de la pantalla, en la vida de quienes dedican su talento al arte y la interpretación.

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