Caracas, 17 agosto.– La reacción de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) se ha desplegado en distintas fases tras los duros señalamientos de Estados Unidos, que no solo calificó al denominado “Cartel de los Soles” como una organización terrorista, sino que también señaló a Nicolás Maduro como cabecilla de esa red, aumentando la recompensa por su captura a 50 millones de dólares. En paralelo, Washington ha intensificado su presión militar con activos navales y aéreos desplegados en el sur del Mar Caribe.
Desde el chavismo se ha intentado minimizar el impacto de estas medidas, pero las respuestas oficiales han dejado en evidencia la preocupación interna. La primera línea de reacción fueron videos de oficiales militares y policiales, en su mayoría con mensajes leídos y similares, que buscaban desacreditar a la fiscal estadounidense Pamela Bondi, impulsora de las acusaciones. Sin embargo, estos mensajes no lograron mayor eco dentro ni fuera de las filas castrenses.
El 8 de agosto, el Ministerio de la Defensa emitió un comunicado en el que rechazaba las acusaciones de EE.UU., tildándolas de “fantasiosas” y “desesperadas”. Posteriormente, durante la celebración del décimo aniversario de la promoción “GJ José Félix Ribas”, el ministro de Defensa, Vladimir Padrino López, reforzó ese discurso al acusar a Washington de montar un “gran aparato comunicacional para imponer mentiras como si fueran verdades”.
Una narrativa de confrontación
El discurso del alto mando militar venezolano ha buscado instalar la idea de que la ofensiva estadounidense es parte de una estrategia de agresión. Padrino comparó el manejo mediático de EE.UU. con las técnicas de propaganda nazi y sostuvo que Venezuela se encuentra en un “desamparo internacional” por la ausencia de un verdadero Estado de Derecho en la esfera global.
“Las mayores agresiones imperialistas siempre han estado precedidas de campañas mediáticas para manipular la opinión pública internacional”, aseguró el ministro, en un tono desafiante que ratifica la lealtad militar hacia Maduro.
Contexto del conflicto
Las acusaciones de EE.UU. no se limitan a declaraciones. Además del aumento de la recompensa por Maduro, el gobierno norteamericano anunció la confiscación de bienes por más de 700 millones de dólares vinculados al mandatario y a su círculo más cercano. Según la fiscal Bondi, se trata de activos producto de “crimen organizado y narcotráfico a gran escala”.
Washington también designó como organizaciones terroristas a ocho carteles mexicanos, dictando más de 150 órdenes de arresto federales, lo que se tradujo en un despliegue de más de 5.000 efectivos en el Caribe y la frontera sur del continente.
Impacto interno y proyección internacional
La FANB ha querido mostrar unidad, pero los mensajes transmitidos han sido percibidos como respuestas forzadas más que como manifestaciones espontáneas de respaldo. En su comunicado, el Ministerio de la Defensa insistió en que Venezuela mantiene una “lucha frontal” contra el narcotráfico, citando incautaciones de drogas y neutralización de narcoaviones, al tiempo que acusó a EE.UU. de hipocresía por su crisis interna de adicciones.
Este cruce de acusaciones reabre el debate sobre el rol del estamento militar en la supervivencia del chavismo, pues mientras EE.UU. incrementa la presión judicial, económica y militar contra Maduro, el régimen refuerza la narrativa de resistencia nacionalista.
Un escenario de riesgo
La escalada retórica y militar sitúa a Venezuela en un escenario complejo. Mientras la oposición insiste en que estas acusaciones evidencian la naturaleza criminal del régimen, el chavismo refuerza la cohesión de sus estructuras de poder apelando a la retórica antiimperialista.
Por ahora, lo cierto es que la cúpula militar venezolana ha cerrado filas en torno a Nicolás Maduro, presentando las acusaciones de EE.UU. como un intento de justificar una eventual agresión extranjera. Sin embargo, los efectos reales de esta presión podrían medirse en el mediano plazo, en la medida en que se profundice el aislamiento internacional y aumenten los costos internos de sostener esa lealtad militar.




