Bogotá, 26 julio.- La vicepresidenta de Colombia, Francia Márquez, rompió su silencio este viernes para denunciar públicamente haber sido instrumentalizada durante la campaña presidencial que llevó a Gustavo Petro al poder, y posteriormente marginada de las decisiones gubernamentales. La defensora del Pueblo, Iris Marín, respaldó a Márquez, calificándola como un “ejemplo de dignidad” frente a la exclusión y el racismo que ha enfrentado en su carrera política.
“Su lucha no ha sido en vano, queda escrita en la historia de nuestro país (…) Usted es un ejemplo de dignidad que trascenderá generaciones”, afirmó Marín en un video difundido a través de la red social X (antes Twitter), expresando su solidaridad con la vicepresidenta, la primera mujer afrodescendiente en ocupar ese cargo en Colombia.
Durante un discurso pronunciado en Cali, en el marco del Día de la Mujer Afrodescendiente, Márquez denunció que pasó de ser “el fenómeno político, la heroína, a la traidora” en una narrativa que, según sus palabras, ha estado marcada por el racismo, el clasismo y la violencia política. Aseguró haber sido deslegitimada y excluida sistemáticamente del núcleo de poder del Gobierno Petro.
“Me exigieron ser sumisa y cuando pedí respeto me llamaron arrogante. Se nos quiere en la foto, pero no en la toma de decisiones”, reclamó Márquez en su emotiva intervención, que ha sacudido el panorama político nacional.
La Defensoría alerta sobre violencia política interseccional
En su respaldo, la defensora del Pueblo advirtió que la discriminación hacia las mujeres no afecta a todas por igual, y que en el caso de una mujer negra como Márquez, “es aún más cruel”. Marín subrayó que la vicepresidenta ha sido blanco de múltiples formas de exclusión: “discriminación de género, racismo, clasismo y violencia política”.
Marín afirmó que, pese a la resistencia institucional, nadie puede arrebatarle el lugar que Márquez ocupa en la historia del país. “Representa a millones de mujeres que, sin importar su ideología, luchan por ocupar el espacio público”, aseguró.
El distanciamiento con Petro y la pérdida de poder
La vicepresidenta venía guardando silencio desde hace más de dos meses, en medio de una creciente tensión política. Su aparición pública se produce tras conocerse un supuesto complot atribuido al excanciller Álvaro Leyva, que habría buscado apartar a Petro del poder para colocar en su lugar a Márquez, una versión que ella negó rotundamente.
“No voy a fingir que no me duele (…) ¿Cómo se elimina a una mujer negra del poder en una democracia contemporánea? Con narrativas que sirven de antesala para los explosivos y las balas”, lamentó Márquez, visiblemente afectada.
A pesar de haber sido una figura clave en la campaña que llevó a Petro a la presidencia en 2022, su rol dentro del Ejecutivo ha quedado prácticamente anulado. En los últimos seis meses ha perdido el Ministerio de Igualdad, la cartera más emblemática que lideraba, y se ha quedado sin partido político.
El punto de quiebre se dio el pasado 4 de febrero, cuando en una reunión ministerial televisada, Márquez cuestionó a ministros cercanos a Petro, lo que detonó una crisis interna. Desde entonces, la relación entre ambos ha quedado fracturada y su participación en el Gobierno ha sido reducida al mínimo.








