RÍO DE JANEIRO, 19 junio.— El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, aseguró este jueves que aún no ha decidido si buscará la reelección en 2026, pero dejó claro que, si lo hace, será con el objetivo de derrotar a cualquier candidato de la derecha.

“Pueden (la derecha) buscar al candidato que quieran, porque si yo soy candidato será para ganar las elecciones”, afirmó Lula durante una extensa entrevista con el pódcast Mano a Mano, conducido por el rapero Mano Brown.

El líder del Partido de los Trabajadores (PT), que actualmente cumple su tercer mandato presidencial tras gobernar entre 2003 y 2010 y retornar al poder en 2023, señaló que su decisión dependerá de su estado de salud y ánimo el próximo año, cuando tendrá 80 años.

“Si en el momento electoral estoy con la salud con la que estoy hoy, con las ganas que tengo hoy y con la disposición que tengo ahora, seré candidato para ganar”, sostuvo Lula, quien ha enfrentado problemas de salud en años recientes.

Posibles rivales para 2026

Durante la conversación de dos horas, grabada el domingo y publicada este miércoles en Spotify, Lula evitó mencionar a su antecesor y principal adversario político, Jair Bolsonaro, actualmente inhabilitado para cargos públicos por decisión judicial, mientras enfrenta cargos por intentar un golpe de Estado tras su derrota electoral.

En cambio, el mandatario mencionó como posibles adversarios a los gobernadores Tarcísio de Freitas (São Paulo), Romeu Zema (Minas Gerais), Ronaldo Caiado (Goiás) y Ratinho Júnior (Paraná), todos vinculados a partidos de centroderecha y con ambiciones presidenciales. De Freitas, exministro de Bolsonaro, es el que aparece mejor posicionado en las encuestas, incluso en escenarios de segunda vuelta contra Lula.

Críticas al legado de Bolsonaro y comparación con Gaza

Lula fue contundente al describir la situación del país que heredó de Bolsonaro en enero de 2023, comparándola con zonas devastadas por conflictos armados:

“De vez en cuando miro la destrucción en la Franja de Gaza y me imagino al Brasil que encontramos. No teníamos ni Ministerio de Trabajo ni de Igualdad Racial ni de Derechos Humanos ni de Cultura. Fue una destrucción intencional.”

El presidente denunció que su antecesor desmanteló ministerios fundamentales “porque no le gustaban las estructuras que permitían a la sociedad organizarse”. También acusó a Bolsonaro de negar los valores democráticos.

En esa línea, Lula defendió la necesidad de reglamentar las redes sociales, argumentando que sin control se convierten en herramientas de desinformación y ataques contra la democracia.

“Si no las reglamentamos, estaremos vulnerables”, advirtió.

Optimismo pese a impopularidad

Lula reconoció que la inflación persistente y un escándalo por desvíos en pagos a jubilados han golpeado la imagen de su Gobierno. Sin embargo, expresó optimismo al destacar indicadores positivos como el crecimiento económico, la caída del desempleo y la estabilización de los precios.

“Los próximos meses serán de cosecha de las iniciativas que sembramos. Eso mejorará la percepción del Gobierno de cara al año electoral”, aseguró.

Aunque la confirmación de su candidatura aún no es definitiva, el líder de la izquierda brasileña dejó claro que su decisión no será simbólica ni testimonial: si vuelve a competir, será para ganar.

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