São Paulo, 14 ago.- Un proyecto que busca erigir un templo dedicado a Lucifer en las cercanías de Porto Alegre ha desatado una tormenta de controversia y oposición en Brasil. La propuesta incluye la instalación de una monumental estatua del demonio, de 5,5 metros de altura, en un terreno de cinco hectáreas en el municipio de Gravataí, al sur del país. Este santuario, que pertenece a la Nueva Orden de Lucifer en la Tierra, una rama de la religión afrobrasileña Quimbanda, ha suscitado tanto rechazo de las autoridades locales como amenazas hacia sus fundadores.
La estatua, hecha de cemento y con un peso superior a una tonelada, se erige como la representación más grande de Lucifer en Brasil, según los creadores del templo. La organización detrás del proyecto agrupa a unas 100 personas, y su líder, el maestro Lukas de Bará da Rua, ha explicado que el santuario se destinará a retiros espirituales enfocados en el estudio de demonios, a quienes ellos consideran dioses injustamente demonizados por las iglesias cristianas.
“Para nosotros son dioses que las iglesias cristianas acabaron demonizando porque estas buscaban un enemigo, un culpable de las fallas humanas,” señaló Bará da Rua, un residente de Gravataí de 43 años. Añadió que su culto no promueve la maldad, sino una reflexión sobre la dualidad del bien y el mal, que según él, residen dentro de cada persona.
Rechazo y Acción Judicial
El anuncio de la construcción de este templo ha generado un fuerte rechazo entre los residentes de Gravataí y ha provocado una ola de comentarios en redes sociales, muchos de los cuales piden «misericordia» o defienden que «Jesús es el camino». La oposición no se ha limitado a lo digital; las autoridades locales también han tomado cartas en el asunto. Un tribunal dictaminó la suspensión cautelar de la inauguración del templo, prevista para la madrugada de este miércoles, bajo la amenaza de una multa diaria de 50.000 reales (aproximadamente 9.000 dólares). La decisión se basó en la falta de los permisos necesarios para el funcionamiento del lugar y en la «inseguridad generada ante la gran repercusión» que ha tenido la noticia.
El maestro Lukas de Bará, sin embargo, no se ha dado por vencido. Afirmó que la inauguración se pospondrá, pero no se cancelará, subrayando que el contexto de las próximas elecciones municipales en Brasil y el poder de las iglesias evangélicas en la política han influido en la respuesta de las autoridades.
Además del rechazo oficial, la agrupación ha denunciado recibir amenazas y mensajes de odio a través de redes sociales y llamadas telefónicas. La situación ha obligado a los líderes del proyecto a mantener en secreto la ubicación exacta del santuario y a contratar seguridad privada para proteger el sitio.
“Estamos siendo víctimas de intolerancia religiosa. El mensaje de Jesús es de amor a las personas, pero lo que hemos visto de sus adoradores es todo lo contrario,” declaró el maestro Lukas de Bará, expresando su descontento ante la reacción de la sociedad y las autoridades.
El futuro del templo dedicado a Lucifer en Gravataí sigue siendo incierto, mientras sus fundadores se enfrentan a desafíos legales y sociales en su intento por establecer un lugar de culto que desafía las normas religiosas tradicionales en Brasil.







