Madrid, 27 de octubre.- La empresa de inteligencia artificial OpenAI ha sacudido a la comunidad científica internacional al anunciar que un modelo interno de investigación ha refutado la hipótesis del tiempo exponencial, una célebre conjetura formulada a finales de la década de 1990 sobre la que se asientan cientos de estudios de informática teórica y que roza el histórico dilema P frente a NP. El avance, hallado el pasado 16 de octubre y verificado al día siguiente mediante el lenguaje de comprobación formal Lean, marca un hito inédito en el uso de sistemas cibernéticos para resolver enigmas matemáticos complejos.
La hipótesis refutada sostenía que el tiempo necesario para resolver los problemas computacionales más difíciles crece de forma inevitablemente exponencial a medida que se añaden variables. Al publicar un nuevo algoritmo capaz de contar las soluciones de fórmulas lógicas a una velocidad superior a la considerada teóricamente posible, OpenAI desafía las bases conceptuales de la biología computacional, la teoría de grafos y la criptografía. Este logro pone a la ciencia a las puertas de descifrar el célebre problema P frente a NP, propuesto en 1971 por Stephen Cook y Leonid Levin, uno de los siete Problemas del Milenio cuya resolución está premiada con un millón de dólares.
Consciente de la magnitud del hallazgo, la compañía estadounidense ha calificado las conclusiones como datos de investigación en bruto y ha convocado a expertos independientes para su escrutinio. Entre los evaluadores seleccionados figuran Russell Impagliazzo y Ramamohan Paturi, investigadores de la Universidad de California en San Diego que formularon la hipótesis original hace más de dos décadas, junto a Ryan Williams, especialista del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT). Este equipo internacional encabezará la revisión del código y la argumentación lógica para certificar la validez matemática del descubrimiento.
Además del impacto en la informática teórica, OpenAI se ha atribuido otros dos hallazgos de enorme calado científico. Por un lado, asegura haber demostrado en todas las dimensiones la conjetura del suavizado local, planteada en 1991 por Christopher Sogge, un avance que arrastra consigo la resolución de los históricos acertijos de restricción de Stein y de Kakeya sobre el comportamiento de las ondas y el espacio. Por otro lado, la firma afirma haber probado formalmente la existencia matemática de la teoría de Yang-Mills, uno de los pilares de la física de partículas moderna.
De confirmarse formalmente por la comunidad académica, cualquiera de estas tres demostraciones bastaría para redefinir el panorama científico y otorgar galardones internacionales de máximo nivel. El hito no solo evidencia la capacidad creciente de la inteligencia artificial para generar conocimiento abstracto de forma autónoma, sino que abre una nueva era en la investigación pura, donde las máquinas pasan de ser meras herramientas de cálculo a verdaderos agentes capaces de expandir las fronteras del pensamiento humano.








