Redacción, 27 de octubre.- Un grupo de unas seis personas, posiblemente adolescentes, desató una ola de condena en El Paso, Texas, tras la difusión de videos y fotos en redes sociales que las muestran vestidas con túnicas y capuchas blancas del Ku Klux Klan mientras caminaban por una calle residencial del lado este de la ciudad. En uno de los clips, se escucha a quien graba decir entre risas: “Y’all gotta yell something, güey”, una frase que mezcla inglés y jerga mexicana y que evidencia el tono jocoso con el que el grupo trató símbolos asociados a la organización supremacista blanca más antigua de Estados Unidos.
La reacción fue inmediata. La congresista federal Veronica Escobar (demócrata por El Paso) publicó un comunicado el domingo 25 de octubre en el que calificó las imágenes como “profundamente perturbadoras e inaceptables”.
Un día después, Carl B. Dwyer Jr., presidente de la rama local de la Asociación Nacional para el Progreso de las Personas de Color (NAACP), encabezó una conferencia de prensa frente al tribunal del condado de El Paso junto a unos 25 líderes cívicos, pastores, los representantes municipales Chris Canales y Josh Acevedo, y la presidenta de la junta escolar del distrito independiente, Leah Hanany.
Dwyer, veterano del Ejército de Estados Unidos con 31 años de servicio, no pudo contener las lágrimas durante su intervención. “Serví a este país como soldado, y todavía en 2026 hay personas que creen que está bien ponerse sábanas blancas, túnicas blancas y sombreros blancos, emblemas de la época más racista de este país”, declaró, según recogió El Paso Times.
El dirigente comunitario dijo que no había podido dormir la noche anterior. “Me emociono porque duele. Seguí pensando en lo que atravesaron nuestros antepasados con los linchamientos y las quemas de cruces”, agregó. A pesar del dolor, Dwyer abogó por la educación antes que por el castigo: pidió hablar con quienes usaron las túnicas para entender por qué consideraron aceptable vestir “un símbolo de odio”, de acuerdo con el reporte de NBC News.
La vicepresidenta de la NAACP en El Paso, Diane Williams, anunció que la organización planea un foro comunitario (townhall) para discutir la discriminación, incluidos incidentes en escuelas. La fecha se dará a conocer a través de las redes sociales de la rama local.
El jefe de policía de El Paso, Peter Pacillas, informó que el departamento analiza si el grupo —“que, según los informes, incluye a jóvenes”— infringió alguna norma, como la de conducta desordenada u otras disposiciones aplicables. “Los símbolos y el lenguaje asociados al Ku Klux Klan representan una historia de terror, violencia y odio racial. No tienen lugar en nuestra comunidad”, advirtió Pacillas en un comunicado citado por CBS4/KFOX14.
El funcionario invitó a quienes tengan información sobre el incidente a comunicarse con las autoridades y recordó que “la libertad de expresión tiene límites cuando cruza hacia una conducta que amenaza el orden público o la seguridad de otros”.
La conferencia de prensa reunió voces de distintos sectores de la comunidad afroamericana y latina de la ciudad fronteriza. El pastor Christopher White, de la Greater Faith Church, resumió el sentimiento general: “Cuando el odio se convierte en disfraz, el silencio se convierte en complicidad”.
April Frowner, presidenta del capítulo local de The Links, Incorporated, dijo que nunca había visto algo así en su ciudad natal y trazó un paralelo directo entre el simbolismo del KKK y la masacre del Walmart de El Paso del 3 de agosto de 2019, cuando un atacante motivado por el supremacismo blanco asesinó a 23 personas en un tiroteo dirigido contra hispanos. “No podemos proclamar que somos ‘El Paso Strong’ mientras guardamos silencio ante el racismo y la intolerancia”, afirmó Frowner.








