Redacción, 27 de octubre.- El senador y excandidato presidencial brasileño Flávio Bolsonaro ha abandonado Brasil con destino a Estados Unidos con la intención de solicitar asilo político, tras negarse a acatar una orden del Supremo Tribunal Federal que le exigía la entrega inmediata de sus pasaportes. La maniobra, confirmada por legisladores de su propia bancada, se produce en medio de una severa investigación judicial por presunta financiación extranjera irregular en su campaña electoral y la consecuente anulación de sus documentos de viaje por parte de la Policía Federal.
La salida del dirigente de la ultraderecha fue confirmada públicamente por el diputado Mauricio Marcon, integrante del Partido Liberal (PL), quien aseguró a través de sus redes sociales que el hijo del expresidente Jair Bolsonaro emprendió el vuelo para denunciar ante la comunidad internacional la presunta persecución judicial impuesta por la justicia brasileña. Según las declaraciones del propio Marcon, el legislador habría iniciado su trayecto realizando escalas en países vecinos como Argentina o Venezuela antes de poner rumbo a territorio norteamericano, equiparando su salida a los desplazamientos de figuras opositoras en la región.
La huida de Bolsonaro ocurre en un momento de extrema polarización política en la nación sudamericana, acelerada tras los recientes comicios en los que fue derrotado. El magistrado del Supremo Tribunal Federal, Alexandre de Moraes, había ordenado la retención preventiva de su pasaporte en el marco de las pesquisas que buscan esclarecer la inyección de fondos no declarados procedentes del exterior durante la contienda. Al cumplirse el plazo legal sin que el documento fuera entregado a las autoridades, la Policía Federal procedió a su anulación formal, lo que plantea interrogantes jurídicos sobre las condiciones migratorias bajo las cuales el parlamentario intentará ingresar a suelo estadounidense.
Ante la gravedad de los acontecimientos, bancadas parlamentarias afines al gobierno del presidente Luiz Inácio Lula da Silva reaccionaron con severidad, solicitando formalmente a las autoridades competentes la emisión de una Alerta Roja a la Interpol para lograr la localización y eventual extradición del senador. La maniobra añade una compleja dimensión diplomática a la relación bilateral entre Brasilia y Washington, donde sectores del ámbito político conservador han manifestado anteriormente su respaldo a la familia Bolsonaro frente a los procesos judiciales en curso.
El desenlace de esta crisis marcará un hito decisivo para el sistema institucional brasileño, poniendo a prueba los mecanismos de cooperación internacional y la capacidad punitiva del poder judicial frente a figuras de alto perfil. Mientras los partidarios del senador insisten en la existencia de un sesgo político en las investigaciones del Tribunal Supremo, la fiscalía y los órganos de control prometen agotar todas las instancias para garantizar que el proceso judicial continúe su curso sin interferencias.








