Madrid, 23 de septiembre.- José Luis Rodríguez Zapatero asegura al juez José Luis Calama que las joyas valoradas en 1,3 millones de euros que fueron halladas en el registro de su despacho fueron un regalo personal del rey de Arabia Saudí en 2007. En un escrito presentado este miércoles ante la Audiencia Nacional, al que ha tenido acceso Infobae, la defensa del expresidente sostiene que las piezas fueron entregadas por Abdullah Bin Abdulaziz Al-Saud durante su visita oficial a Madrid.
El expresidente del Gobierno reclama en el documento que el instructor solicite a la Corte Real saudí una confirmación oficial que permita acreditar su versión. “Esta colección procede del obsequio realizado como atención personal” por el entonces monarca saudí, señala el escrito.
El documento responde al requerimiento realizado por el juez Calama en un auto del pasado 21 de septiembre, en el que dio a Zapatero un plazo de tres días para aportar la documentación relacionada con las joyas. La defensa explica que el expresidente se encontraba ya en disposición de ofrecer las explicaciones que había comprometido durante su declaración judicial del pasado junio y atribuye el retraso al tiempo transcurrido desde que se produjo el supuesto regalo y a las gestiones necesarias para poder acreditarlo. El objetivo, según recoge el escrito, es “neutralizar los indicios que actualmente se pudieran desprender de la investigación”.
La defensa concreta que la explicación se refiere a las piezas más valiosas de las intervenidas durante el registro. Se trata de “tres juegos de joyería de similar estructura”, todos ellos basados en un mismo diseño tradicional y diferenciados por las piedras preciosas que incorporan: rubíes, esmeraldas y zafiros. En conjunto, estas piezas representan más del 90% del valor total atribuido a las joyas intervenidas.
Cada uno de los tres juegos está compuesto por un collar, una pulsera, una sortija y unos pendientes. Según la descripción técnica de Ansorena incorporada al procedimiento, las piezas están realizadas esencialmente en oro blanco de 18 quilates y diamantes, con la diferencia de las gemas empleadas en cada conjunto. La defensa identifica de forma individual las piezas intervenidas y las hace corresponder con los números que figuran en la tasación de la joyería.
El documento, no obstante, marca distancias con la valoración de Ansorena. La defensa “no acepta ni hace propia” la tasación de 1.323.915 euros y sostiene que esa cifra es “indudablemente muy superior al valor real de las piezas”. Su argumento es que Ansorena calculó un valor de mercado de reposición correspondiente a una joya en el mercado primario en junio de 2026, impuestos incluidos, y que esa estimación no permite determinar cuánto valían las alhajas cuando supuestamente fueron entregadas en junio de 2007.
Según la versión que ahora traslada formalmente al juzgado, el regalo se produjo en Madrid, en la residencia oficial de Zapatero en el Palacio de la Moncloa, durante el viaje oficial que el rey Abdullah realizó los días 18 y 19 de junio de 2007. La defensa recalca que fue una “atención estrictamente personal”, aceptada por Zapatero “como muestra de agradecimiento y respeto” hacia el monarca saudí.
El expresidente sostiene además que las piezas permanecieron guardadas desde entonces. Según el escrito, estuvieron almacenadas “junto a las de origen familiar y otros regalos de amigos, sin uso ni destino alguno, y sin conciencia de su valor material”. La defensa sitúa así el origen de las alhajas casi dos décadas atrás y explica que esa circunstancia es precisamente la que ahora pretende acreditar mediante documentación oficial de Arabia Saudí.








