Redaccion, 5 de septiembre.- El médico Alfredo Celis advirtió que el fenómeno de El Niño obliga a reforzar de inmediato el primer nivel de atención del sistema público de salud, debido a que esa red puede resolver entre el 70% y el 80% de las enfermedades asociadas con lluvias, inundaciones y acumulación de agua. Si los establecimientos cercanos a la población no cuentan con capacidad de respuesta, los casos llegarán a hospitales que ya afrontan limitaciones de espacio, personal e insumos.
La alerta alcanza a 6,1 millones de personas que figuran entre las directamente afectadas por este escenario. Celis sostuvo que el riesgo sanitario incluye muertes que podrían evitarse con detección temprana, diagnóstico oportuno y tratamiento en las primeras etapas de la enfermedad. Las lluvias intensas y los aniegos favorecen la aparición de infecciones respiratorias, diarreicas, cutáneas y transmitidas por vectores.
El especialista consideró que el país dispone de médicos para enfrentar una emergencia de gran magnitud, aunque cuestionó la disponibilidad de recursos para que puedan actuar a tiempo. La principal brecha, señaló, está en los equipos, medicamentos, pruebas rápidas y métodos de diagnóstico que requieren los centros de salud. “Tienes que cuidar a quienes te van a cuidar”, afirmó al referirse a la protección del personal sanitario.
Para Celis, el primer nivel de atención debe funcionar como el escudo sanitario ante El Niño. Allí se debe identificar a los pacientes con síntomas iniciales, dar tratamiento a los cuadros leves y moderados, vigilar a quienes presenten factores de riesgo y derivar de forma rápida a los casos que necesiten hospitalización. La respuesta no puede concentrarse en los grandes hospitales, porque estos reciben a los enfermos cuando las complicaciones ya exigen mayor capacidad asistencial.
El médico explicó que el 57% de los profesionales del país son médicos generales y trabajan, en gran medida, en establecimientos de ese nivel. Ese dato, según indicó, muestra que la dificultad no radica únicamente en la cantidad de personal disponible. El reto consiste en garantizar que esos equipos cuenten con condiciones para atender consultas frecuentes, realizar evaluaciones iniciales y actuar antes de que una infección avance hacia un cuadro grave.
Entre los recursos necesarios mencionó equipos de protección personal, medicamentos, sales de rehidratación oral, pruebas rápidas y suministros para afecciones respiratorias, diarreicas y de la piel. También remarcó la importancia de contar con materiales para evaluar a pacientes con fiebre y síntomas compatibles con dengue, leptospirosis u otras enfermedades vinculadas con inundaciones. Sin esos elementos, advirtió, los profesionales pueden detectar un problema, pero carecer de herramientas para confirmar el diagnóstico o iniciar el tratamiento.
Celis recordó que la pandemia de COVID-19 dejó una lección para el sistema sanitario: cuando los centros del primer nivel carecen de equipamiento, dejan de contener la demanda y los pacientes acuden de forma directa a los hospitales. Esa situación acelera la saturación de los servicios de emergencia y reduce la capacidad de respuesta para las personas que llegan con enfermedades graves o requieren intervenciones especializadas.
Durante esa crisis, muchos establecimientos no tenían siquiera balones de oxígeno para iniciar un tratamiento básico a pacientes con dificultades respiratorias. El médico planteó que la preparación frente a El Niño debe evitar la repetición de ese esquema, con centros de salud que deriven casos por falta de insumos o diagnósticos que se retrasen hasta que el paciente llegue a un hospital. El objetivo debe ser tratar lo tratable cerca de las viviendas y reservar las camas hospitalarias para situaciones de mayor complejidad.
Entre los principales riesgos sanitarios, Celis ubicó al dengue, la leptospirosis, las enfermedades respiratorias y las infecciones de la piel. El dengue y la leptospirosis pueden comenzar con síntomas que no siempre revelan la gravedad del cuadro, aunque ambos pueden causar la muerte si el paciente no recibe atención oportuna. Por esa razón, planteó que las zonas expuestas a lluvias e inundaciones requieren vigilancia activa y una respuesta que integre diagnóstico, prevención, tratamiento y mitigación.
Sobre el dengue, el especialista señaló que el Ministerio de Salud emitió una norma técnica para aplicar vacunación masiva en zonas priorizadas, sobre todo entre niños y personas de 14 a 20 años. Añadió que la vacunación debe complementarse con acciones contra el mosquito Aedes aegypti, cuya reproducción aumenta donde hay recipientes, charcos y depósitos con agua acumulada. Cortar el ciclo del vector exige eliminar criaderos y mantener los depósitos domésticos cerrados.








