Cali, 13 agosto.- Las primeras 72 horas desde el terremoto de magnitud 7,4 que sacudió Colombia se cumplieron este jueves mientras los equipos de rescate continúan trabajando entre edificios colapsados, en una carrera contrarreloj para encontrar supervivientes antes de que disminuyan aún más las posibilidades de hallar personas con vida.

El sismo ocurrió a las 07:34 hora local del lunes 10 de agosto y tuvo su epicentro en San José del Palmar, en el departamento del Chocó, a una profundidad de 103 kilómetros.

El balance oficial divulgado por el Gobierno sitúa hasta ahora en 265 el número de fallecidos, mientras que otras 3.494 personas resultaron heridas y 496 permanecen desaparecidas.

La emergencia ha provocado además la destrucción de 11.347 viviendas, daños en otras 53.526 y el colapso total o parcial de 140 edificios, según las autoridades.

La Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) calcula que el terremoto ha afectado a 24.324 familias y 403 municipios de 14 departamentos.

Cali concentra una de las operaciones de rescate más intensas

En Cali, capital del Valle del Cauca, las comunas 17 y 19 se encuentran entre las zonas más castigadas.

Sectores de la tradicional Calle Quinta muestran edificios agrietados, estructuras severamente dañadas y construcciones completamente destruidas, en un escenario que refleja la magnitud de la tragedia.

El alcalde de Cali, Alejandro Eder, aseguró que los equipos de emergencia mantienen desplegadas todas sus capacidades desde el primer momento del desastre.

Hasta ahora, la ciudad contabiliza 96 fallecidos, 111 desaparecidos, 1.224 heridos y 88 personas rescatadas con vida. Además, 80 edificaciones han sufrido colapsos parciales o totales y otras 832 presentan graves daños estructurales.

En los puntos donde todavía existen indicios de que podría haber personas atrapadas, los rescatistas establecen periodos de silencio absoluto para intentar escuchar golpes, gritos o cualquier señal proveniente de los escombros.

La “ventana de vida” llega a un momento decisivo

Las primeras 72 horas posteriores a un gran terremoto son consideradas un periodo especialmente importante para las operaciones de rescate, porque la probabilidad de encontrar supervivientes tiende a disminuir con el paso del tiempo.

En Cali, las autoridades ya descartaron la posibilidad de encontrar personas con vida en una veintena de puntos y se preparan para avanzar hacia una nueva fase de remoción de escombros.

Sin embargo, todavía existen seis frentes de búsqueda donde se mantienen indicios que justifican continuar las operaciones.

En esos lugares, los equipos trabajan con extrema precaución y alternan la retirada de materiales con pausas para escuchar posibles señales bajo las estructuras.

El olor de los cuerpos complica la emergencia

En algunas de las zonas más devastadas, donde los edificios quedaron reducidos prácticamente a montañas de escombros, los equipos han comenzado a percibir olores asociados a cuerpos atrapados.

La situación añade una dimensión especialmente dura a las labores de rescate, que ahora deben combinar la búsqueda de posibles supervivientes con la recuperación e identificación de las víctimas.

Durante la noche del miércoles y la madrugada del jueves, más de 1.000 soldados de la Tercera Brigada del Ejército colombiano permanecieron desplegados en más de 40 puntos de Cali para apoyar a las comunidades afectadas.

Rescatistas mexicanos y estadounidenses se suman a las labores

La respuesta internacional continúa ampliándose.

En Cali trabaja la brigada mexicana Los Topos Aztecas, integrada por especialistas en búsqueda y rescate que llegaron a Colombia después de participar en una misión de emergencia en Venezuela.

Los equipos utilizan tecnología capaz de detectar posibles señales bajo los escombros mediante ondas electromagnéticas, mecánicas y acústicas, además de realizar búsquedas manuales en las zonas más profundas de las estructuras colapsadas.

También se han incorporado rescatistas estadounidenses a las operaciones.

La ayuda humanitaria internacional igualmente continúa llegando. El Salvador ha enviado más de 100 toneladas de suministros en dos entregas realizadas por su Gobierno para apoyar a las comunidades afectadas.

Las morgues de Cali también están desbordadas

La emergencia ha alcanzado los servicios forenses. La morgue de Cali quedó sin capacidad suficiente debido al elevado número de cuerpos recibidos y parte de los cadáveres tuvo que ser trasladada al vecino municipio de Palmira.

Las filas de familiares que esperan reconocer y recibir los restos de sus seres queridos reflejan otra fase dolorosa de la tragedia: la identificación y entrega de las víctimas.

Mientras continúan las labores forenses, las autoridades intentan acelerar los procedimientos para permitir que las familias puedan despedirse de sus seres queridos.

Los animales también son víctimas del terremoto

El desastre también ha afectado a numerosas mascotas y animales de compañía.

En Cali, los equipos de atención han encontrado 24 mascotas con vida y 14 fallecidas, mientras unas 240 permanecen desaparecidas.

Los animales rescatados están siendo atendidos en el Centro de Bienestar Animal de la Alcaldía, mientras sus propietarios continúan buscándolos entre refugios y centros de atención.

La búsqueda continúa pese al paso del tiempo

Aunque las primeras 72 horas ya han quedado atrás, los equipos de emergencia mantienen la esperanza en los lugares donde todavía existen indicios de vida.

En los seis frentes activos de Cali, los rescatistas continúan retirando cuidadosamente los escombros y realizando pausas para escuchar cualquier señal que pueda proceder del interior de las estructuras.

Para las familias de los desaparecidos, cada minuto sigue siendo decisivo.

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