Nueva York, 30 de junio de 2026. Canadá ha intensificado su agenda internacional para promover una adopción segura y equitativa de la inteligencia artificial (IA) dentro del sistema de Naciones Unidas, donde Ottawa busca posicionar la gobernanza tecnológica como una de las grandes prioridades globales de la próxima década.

El embajador canadiense ante la ONU, David Lametti, afirmó en una entrevista con La Presse canadienne que la regulación y supervisión de la inteligencia artificial debe ser tratada como una “misión central” del organismo multilateral, debido a su impacto directo en la seguridad, la economía y el equilibrio global de poder tecnológico.

“La gobernanza de la IA es una misión que le incumbe a la ONU; es una responsabilidad que le corresponde”, señaló Lametti, al destacar que el foro internacional sigue siendo el único espacio donde cerca de 190 Estados pueden debatir en condiciones de relativa igualdad frente al peso de las grandes corporaciones tecnológicas.

Entre las empresas mencionadas en el debate global sobre IA se encuentran gigantes como Meta, Amazon, Microsoft, Apple y Google, cuya influencia en el desarrollo tecnológico ha generado preocupación sobre la concentración de poder digital.

Lametti, quien asumió el cargo diplomático el pasado noviembre, aseguró que dedica entre un 10 % y un 15 % de su tiempo a temas relacionados con la inteligencia artificial, lo que refleja la creciente centralidad del asunto en la agenda canadiense.

El diplomático explicó que existe un consenso internacional emergente en torno a la necesidad de garantizar la seguridad de la IA, aunque advirtió que los países en desarrollo temen quedar rezagados en la carrera tecnológica si no participan activamente en su regulación y desarrollo.

La cuestión fue uno de los temas centrales en la última cumbre del G7 celebrada en Francia, donde las principales economías mundiales discutieron cómo establecer marcos regulatorios sin frenar la innovación ni el crecimiento económico.

“Todos estos países del mundo no quieren ser solo consumidores de tecnología. Quieren tener voz y voto en su adopción”, afirmó Lametti, subrayando el papel clave de la ONU como espacio de negociación global.

El embajador también recordó su experiencia previa como ministro de Justicia de Canadá y académico en la Universidad McGill, donde trabajó en cuestiones relacionadas con la inteligencia artificial hace más de una década. Según explicó, esta trayectoria le permite abordar el tema como una prioridad tanto profesional como personal.

Lametti viajará el próximo mes a Ginebra para participar en la cumbre “AI for Good”, donde se espera que los Estados miembros avancen en nuevas discusiones sobre riesgos asociados a la IA, incluidos ciberataques, manipulación de información, actividades criminales e incluso potenciales usos en el desarrollo de armas biológicas o químicas.

Canadá ha participado recientemente en varias iniciativas multilaterales junto a países como Brasil para debatir cómo la inteligencia artificial puede reducir desigualdades, especialmente en comunidades vulnerables como pueblos indígenas, mujeres y personas con discapacidad. Sin embargo, también se ha advertido que la tecnología podría amplificar brechas sociales si no se regula adecuadamente.

El gobierno canadiense, bajo el liderazgo del primer ministro Mark Carney, ha reforzado su estrategia internacional en torno a la IA, vinculándola a políticas de innovación, empleo y desarrollo económico. Ottawa ha impulsado proyectos de cooperación internacional y financiamiento para el desarrollo de tecnologías emergentes, al tiempo que participa en debates sobre seguridad digital y soberanía tecnológica.

Lametti sucedió en el cargo al exembajador Bob Rae, quien había centrado parte de la agenda canadiense en temas de derechos humanos y desarrollo internacional. Aunque la nueva administración mantiene varias de esas prioridades, ha optado por dar mayor protagonismo a la inteligencia artificial como eje estratégico de política exterior.

En paralelo, Canadá también mantiene abiertos otros frentes diplomáticos, como la situación en Haití y la crisis de los rohinyás en Asia, aunque el propio Lametti reconoció que la IA ha ganado un peso predominante en su agenda actual.

La creciente implicación de Canadá en la gobernanza global de la inteligencia artificial refleja una tendencia más amplia entre potencias intermedias, que buscan influir en las reglas del juego tecnológico antes de que estas queden definidas exclusivamente por grandes potencias y corporaciones privadas.

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