Redaccion, 25 de agosto.- En el ecosistema tecnológico, pocos proyectos experimentaron un crecimiento tan vertiginoso y transformador como OpenAI.
La organización, conocida mundialmente por su plataforma de inteligencia artificial, atravesó una fase inicial marcada por la incertidumbre y la falta de dirección concreta, según relató su director ejecutivo, Sam Altman, en una entrevista con el podcaster estadounidense David Senra.
La mañana en que el equipo fundador se reunió en el apartamento de Greg Brockman, cofundador de la organización, simbolizó el punto de partida de una travesía sin un rumbo claro.
“Muy rápidamente, la energía en la sala colapsó y nadie sabía qué hacer”, recordó Altman sobre aquel primer día de trabajo, cuando la misión de crear inteligencia artificial general (AGI) aún parecía una utopía. La escena, descrita por el directivo, ilustra el desafío inicial de una empresa que tiempo después revolucionaría la industria tecnológica con la creación de GPT.
La etapa fundacional de OpenAI estuvo marcada por la ausencia de productos y la necesidad de establecer métricas internas para evaluar el progreso.








